La religión es un hombre
¿Cuál es el sentido de la religión? Descubra el verdadero sentido de la religión de Dios, desde el tiempo de Adán hasta hoy, a través de las enseñanzas de El Que Se Levanta, Aba Al-Sadiq (De él es la paz).

La única religión aceptable a los ojos de Dios es la sumisión. Se espera de las personas que estén permanentemente en un estado de obediencia y sumisión totales a Dios, pase lo que pase, en los buenos momentos como en los malos, en la enfermedad como en la salud. Pero ¿cómo someternos a Dios? ¿Cómo se hace?
Los humanos no tienen comunicación directa con Dios; la humanidad no tiene, pues, ninguna idea de lo que Dios espera de ella, a menos que Dios envíe a alguien como mensajero o como representante Suyo.
«La religión es un hombre. Encontrar a ese hombre y seguir a ese hombre. En la Biblia, al principio de todo, se dice que Dios paseaba por el jardín del Edén junto a Adán y Eva, y en el Corán se dice que Allah insufló de Su espíritu en Adán. Tras insuflar de Su espíritu en Adán, ordenó a los ángeles que se postraran ante Adán. Lo que sacamos de este relato es que existe ese espíritu, esa parte de Dios, el espíritu de Dios que fue insuflado, y fue enviado al interior de la creación. Ese espíritu de Dios que no ha nacido, que nunca muere y que es eterno, que permanece en la creación. Es Dios en la creación. Eso es la religión: encontrar el espíritu de Dios y seguirlo. El espíritu de Dios entró en Adán, luego, tras la muerte de Adán (y Adán no era más que un velo), entró en su sucesor, luego en su sucesor, y en su sucesor, y en su sucesor, y en su sucesor, y es eterno, para siempre. El espíritu de Dios tiene, pues, muchos nombres y muchos velos. Entre sus velos estuvieron Adán, Noé, Moisés, Jonás y cada uno de los Profetas de Allah. Todos los Profetas de Allah constituyen una parte de Dios en la creación, y Dios en la creación es ese espíritu que es eterno, desde el principio hasta el fin. El objetivo de la religión es encontrar a ese hombre, ese velo tras el cual se encuentra el espíritu de Dios, y postrarse. Obedecer. Darle la victoria. Eso es la religión».
— El Que Se Levanta, Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq (De él es la paz)
Cuando Dios creó a Adán (la paz sea con él), quiso que los ángeles y toda la creación se postraran ante Adán (la paz sea con él) y se sometieran a él: así era como Dios quería ser adorado.
«Y cuando lo haya formado armoniosamente e insuflado en él de Mi alma [creada], caed postrados ante él».
— El Sagrado Corán, capítulo 15 (Al-Hijr), versículo 29
Iblis (que Dios lo maldiga) se negó, sin embargo, a postrarse, y fue contado entre los incrédulos. En un hadiz del Imam Al-Sadiq (De él es la paz), el Imam establece claramente que la postración ante Adán (la paz sea con él) era la única manera en que Dios quería ser adorado:
El primero que hizo una comparación y se enorgulleció fue Iblis, y el orgullo es el primer acto de desobediencia a Dios. Dijo:
«Iblis dijo: “Oh Dios, dispénsame de postrarme ante Adán, y Te adoraré como no Te ha adorado ningún ángel cercano ni ningún Profeta Mensajero”. Dios dijo: “No necesito tu adoración; quiero, más bien, ser adorado por donde Yo quiero, y no por donde tú quieres”. Pero él se negó de nuevo a postrarse, y Dios dijo: “Sal de aquí, eres impuro, y en verdad Mi maldición está sobre ti hasta el Día del Juicio”».
— Bihar Al-Anwar, Al-Allamah Al-Majlisi, vol. 11, p. 141
La postración y la sumisión al espíritu de Dios, en cada día y en cada época: eso es la religión. Usted puede morir llamándose musulmán, creyendo en la profecía del profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia); pero si rechaza a sus sucesores, no será contado entre los creyentes.
El profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia) dijo:
«Quien muere sin haber prestado lealtad al Imam de su tiempo ha muerto de la muerte de la ignorancia».
— Al-Aql wa Al-Jahl fi Al-Kitab wa Al-Sunnah, Mohammed Al-Reyshahri, p. 275
Esto significa que el profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia) no fue el último guía de la humanidad: Dios jamás rompería Su vínculo con la creación a través de un hombre después de haber establecido que Su religión pasa por un hombre. Por eso descendió el versículo del Corán, instándole a revelar a su sucesor, pues de lo contrario sería como si no hubiera hecho nada.
«Oh Mensajero, anuncia lo que te ha sido revelado de tu Señor; y si no lo haces, entonces no has transmitido Su mensaje. Y Allah te protegerá de la gente. En verdad, Allah no guía a los pueblos incrédulos».
— El Sagrado Corán, capítulo 5 (Al-Ma’idah), versículo 67
Fue entonces cuando el profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia), el día de Ghadir Khum, tomó la mano del Imam Ali (De él es la paz) diciendo:
«Aquel de quien yo soy el Maestro, Ali es su Maestro».
— Mizan Al-Hikmah (La Balanza de la sabiduría), Mohammed Al-Reyshahri, vol. 1, p. 138
Y la designación de este hombre, el Imam Ali (De él es la paz), marcó la culminación de la religión:
«Hoy he perfeccionado para vosotros vuestra religión, he completado Mi favor sobre vosotros y he aceptado para vosotros el islam como religión».
— El Sagrado Corán, capítulo 5 (Al-Ma’idah), versículo 3
La noche de su muerte, el profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia) reafirmó la sucesión del Imam Ali (De él es la paz) y enumeró a los sucesores que vendrían después de él: guías infalibles que indicarían el camino recto en cada día y en cada época.
«El profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia) dijo a Ali (la paz sea con él) la noche de su muerte: “Oh Padre de Al-Hassan, tráeme una pluma y papel”, y el Mensajero de Allah (la paz sea con él y con su familia) dictó su Testamento hasta llegar a este pasaje en el que dice: “Oh Ali, habrá doce Imames después de mí, y después de ellos habrá doce Mahdis. Así pues, tú, oh Ali, eres el primero de los doce Imames. Allah el Exaltado te ha nombrado en Sus cielos Ali Al-Murtada (el Complacido), Amirul Mo’mineen (el Príncipe de los Creyentes), Al-Siddiq Al-Akbar (el Más Grande Veraz), Al-Farouq Al-A’tham (el Más Grande Juez y Diferenciador entre la verdad y la mentira), Al-Ma’moun (el Digno de confianza) y el Mahdi (el Guiado). Estos nombres no pueden atribuirse a nadie más que a ti. Oh Ali, tú eres mi vicegerente/guardián sobre mi propia familia, sobre sus vivos y sus muertos, y sobre mis esposas: la que tú hayas conservado me encontrará mañana, y a la que hayas repudiado, soy inocente de ella, no la veré y ella no me verá el Día de la Resurrección. Y tú eres mi sucesor (Khalifa) sobre mi nación después de mí. Si te llega la muerte, entrégalo a mi hijo Al-Hassan, el justo y el benévolo. Luego, si le llega la muerte a él, que lo entregue a mi hijo Al-Hussein, el mártir, el puro y el asesinado. Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, el señor de los adoradores, Dhul Thafanat (el de la piel dura en las rodillas) Ali. Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Mohammed Al-Baqir (el Revelador del Conocimiento). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Ja’far Al-Sadiq (el Veraz). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Musa Al-Kathim (el Paciente). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Ali Al-Ridha (el Complaciente). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Mohammed Al-Thiqa Al-Taqqi (el Digno de confianza, el Temeroso de Dios). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Ali Al-Nasih (el Consejero). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Al-Hassan Al-Fadhil (el Meritorio). Si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, Mohammed el Protegido de la Familia de Muhammad (la paz sea con ellos). Estos son los doce Imames. Luego habrá doce Mahdis después de él; si le llega la muerte a él, que lo entregue a su hijo, el primero de los allegados, tiene tres nombres, uno como el mío y el de mi Padre, y es Abdullah (Siervo de Dios), Ahmed (el Alabado), y el tercer nombre es Al-Mahdi (el Guiado), y es el primero de los creyentes”».
— Ghaybat Al-Toosi, vol. 1, p. 174
— Bihar Al-Anwar, Al-Allamah Al-Majlisi, vol. 53, p. 148
Hoy, quien alberga el Espíritu de Dios, y a quien se debe obedecer sin negociar, es el Mahdi mencionado en el Testamento del profeta Muhammad (la paz sea con él y con su familia), el «Abdullah» mencionado en el Testamento, y ese hombre es Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq (De él es la paz).
Fuente
Religion is a man - The Ahmadi Religion of Peace and Light — theahmadireligion.org/blog/religion-is-a-man/ (nueva pestaña)
Publicado el 10 de enero de 2024, actualizado el 30 de agosto de 2026; texto consultado el 16 de octubre de 2026.