Revelaciones nocturnas: el papel sagrado de los sueños en el budismo, el cristianismo y el islam
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Los sueños son mensajes divinos en las principales religiones, y ofrecen guía, advertencias y profecías sobre los últimos tiempos.
Por Menna El Khouly

Todas las grandes religiones del mundo coincidirían en que los sueños son una manera que tiene Dios de comunicarse con nosotros. Nos brindan información y conocimiento de lo invisible, buenas nuevas e incluso advertencias de lo que está por venir. En un plano más elevado, los sueños son el lenguaje de Dios con el que habla a Su creación y, más precisamente, a Sus profetas y mensajeros elegidos.
La importancia de los sueños en la Biblia y en el Corán

Toda la historia de Egipto en tiempos de José y Ajenatón estuvo moldeada por un sueño. José interpretó un sueño para Ajenatón, prediciendo 7 años de abundancia seguidos de 7 años de hambruna en Egipto. Esta interpretación fue decisiva y llevó a Ajenatón a creer en José y a abrazar el Monoteísmo, abandonando las deidades politeístas y oponiéndose a los sacerdotes de aquella época.
En la Biblia leemos en el Génesis:
«Y le dijeron: “Cada uno de nosotros ha tenido un sueño, y no hay quien lo interprete”. Entonces José les dijo: “¿No pertenecen a Dios las interpretaciones? Cuéntenmelos, por favor”».Biblia, libro del Génesis, capítulo 40, versículo 8
En la historia anterior, este tipo de sueños servía de advertencia. Otro tipo de sueño trae buenas nuevas, como el sueño de José en el que veía a los planetas, el sol y la luna postrarse ante él. Algunos sueños aparecen incluso como mandatos, como el sueño de Abraham que se recoge en el Corán:
«Cuando el muchacho alcanzó la edad de trabajar con él, Abraham dijo: “¡Oh, querido hijo mío! He visto en un sueño que debo sacrificarte. Dime, pues, qué opinas”. Él respondió: “¡Oh, querido padre mío! Haz lo que se te ordena. Si Alá quiere, me encontrarás perseverante”».Corán, capítulo 37 (Al-Saffat), versículo 102
Además, el profeta Muhammad dijo que el sueño o la visión verdaderos son la parte final y restante de la profecía («La Meta del Sabio», Puerta 24, p. 283). Es también una de las señales de que una persona es un verdadero Mensajero de Dios. Como se menciona en la Biblia:
«Escuchen mis palabras: Cuando haya entre ustedes un profeta, yo, el Señor, me revelo a él en visiones, le hablo en sueños».Biblia, libro de los Números, capítulo 12, versículo 6
En los Proverbios se dice:
«Donde no hay visión, el pueblo perece...»Biblia, libro de los Proverbios, capítulo 29, versículo 18
De hecho, muchas partes de la Biblia son en realidad sueños. Como en Samuel:
«Samuel dijo a Saúl: “¿Por qué me has perturbado haciéndome subir?”. “Estoy en gran angustia”, dijo Saúl. “Los filisteos me hacen la guerra, y Dios se ha apartado de mí. Ya no me responde, ni por medio de profetas ni por sueños. Por eso te he llamado, para que me digas qué hacer”».Biblia, libro de Samuel, capítulo 28, versículo 15
O en el libro de Job:
«Porque Dios habla —una vez de una manera, otra vez de otra—, aunque nadie lo percibe. En un sueño, en una visión nocturna, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres mientras dormitan en sus camas».Biblia, libro de Job, capítulo 33, versículos 14-15
Los sueños se han considerado desde hace mucho tiempo un medio de comunicación divina, que alerta a las personas de posibles pasos en falso en su vida. En la historia bíblica de Job, por ejemplo, los sueños aterradores eran algo más que simples pesadillas. Estas visiones se percibían como un método mediante el cual Dios transmitía la necesidad de la reflexión personal y del cambio.
Y en Mateo 1:20:
«Pero después de haberlo considerado, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas llevar a María a tu casa como tu esposa, porque lo que ha sido concebido en ella es del Espíritu Santo”».Biblia, libro de Mateo, capítulo 1, versículo 20
En este ejemplo, tras este sueño, José escuchó al Ángel, que le dijo que no temiera casarse con María porque todo formaba parte del plan de Dios. Al creer en su sueño, José contribuyó a cumplir una profecía importante sobre el nacimiento de Jesús.
Los sueños también tienen una importancia significativa en el budismo. En el budismo Mahayana, algunas escuelas creen que el mundo de los sueños es tan real como el mundo de la vigilia. Según el Sutra Prajnaparamita y textos afines, los sueños (svapna en sánscrito) se clasifican en cinco categorías.
1. Sueños causados por un desequilibrio físico (kāyavaiṣamya), en los que dominan los vapores cálidos, que llevan a sueños de fuego, amarillo y rojo.
2. Sueños causados por vapores fríos, que llevan a visiones de agua y de blanco.
3. Sueños causados por vapores ventosos, que llevan a visiones de vuelos y de negro.
4. Sueños que reflejan pensamientos y reflexiones del día, en los que se vuelve a ver lo que se vio y se oyó.
5. Sueños enviados por los dioses para enseñar sobre acontecimientos futuros.
Así, en el budismo, los sueños son un aspecto crucial para comprender la mente, obtener percepciones e incluso prever acontecimientos importantes.
Otro ejemplo notable de la importancia de los sueños en el budismo es la historia de la reina Maya, la madre de Siddhartha Gautama (el Buda). Antes de su nacimiento, tuvo un sueño vívido en el que un elefante blanco descendía de los cielos y entraba en su costado. Los eruditos brahmanes interpretaron este sueño como una señal divina de que su hijo se convertiría en un gran líder, ya fuera un monarca universal o un Buda plenamente iluminado.
Los sueños de los Compañeros del Qaim
Aba Al-Sadiq subraya la importancia de los sueños y confirma que tienen un papel importante en la religión de Dios. Todo un capítulo de La Meta del Sabio está dedicado al tema de los sueños, y varios compañeros de Aba Al-Sadiq comparten sueños que tuvieron sobre esta fe. Desde el comienzo de la llamada, los creyentes han testimoniado que han tenido sueños que confirman su veracidad. Por eso, muchos de sus compañeros prestan atención a sus sueños y los comparten entre sí. A continuación se presentan unos sueños seleccionados de uno de los compañeros de Aba Al-Sadiq.

«Ocurrió alrededor de octubre de 2014, antes de que Aba Al-Sadiq anunciara su vicegerencia. Aba Al-Sadiq estaba de pie, rodeado de personas que lo hostigaban. Permanecía paciente. Y de repente las nubes sobre nuestras cabezas se abrieron y vi un brazalete de oro descender del cielo. Una voz salió del cielo diciendo: “Aquel a quien este brazalete le ajuste en el tobillo es su legítimo dueño”. Muchas personas intentaron ponérselo sin éxito. El único a quien le ajustó fue Abdullah Hashem. Cuando se lo colocó en el tobillo, un destello de luz brillante y un sonido grave emanaron de Abdullah. Cuando todo se calmó, vi que se había convertido en un rey, con corona, cetro y manto. Todos los que lo habían hostigado sintieron vergüenza. Sin embargo, él no los castigó, sino que les levantó la cabeza y los perdonó. Al ver esto, grité: “¡Este es mi hermano Abdullah!”. Cuando desperté, subí a verlo. Nos sentamos y empecé diciendo: “Anoche tuve un sueño y tengo buenas noticias para ti”. Me miró con una gran sonrisa en el rostro. Me pregunté por su reacción, y dijo: “No te preocupes, continúa”. Así que seguí contándole el sueño. Cuando terminé, dijo: “Yo también tuve un sueño anoche. Oí la voz de Dios diciéndome que tú me traerías buenas nuevas, y mi esposa es testigo de ello, pues le conté mi sueño antes de que tú me contaras el tuyo”. Se me puso la piel de gallina en todo el cuerpo.
En conclusión, podemos ver con claridad cómo Dios puede usar los sueños para guiar a las personas al camino recto o para advertirles de acontecimientos futuros. El sueño del hermano Nima nos muestra cómo Dios puede incluso informarnos de la venida del Salvador de la humanidad, preparando nuestros corazones para aceptarlo y prestarle juramento de lealtad.