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Un Estado más allá de la raza

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El racismo y diversas formas de discriminación dividen a la sociedad. Un Estado Justo Divino aspira a eliminar estos prejuicios y a promover la justicia y la igualdad para todos.

Por Zayn F.

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Un estado

El racismo es una fea realidad de la vida cotidiana. Envuelve a todo el planeta en distintos grados. Y la raza no es el único factor de diferenciación: existen divisiones basadas en casi todas las características imaginables; la capacidad, la edad, la nacionalidad, la religión, la lengua, la casta, la riqueza y muchas, muchas más. Los efectos de estas características han dado lugar a una sociedad profundamente dividida en múltiples aspectos.

Se filtra a las personas por factores ajenos a su control. Quien nació en el lado equivocado de una línea imaginaria se encuentra sin poder viajar a la mayor parte del planeta, sin tener culpa alguna. Otros sufren discriminación por haber nacido en una zona concreta de un país. A otros se les niega la oportunidad de ejercer la profesión para la que mejor están dotados por haber nacido en una familia pobre.

Racismo frente a islam: el ejemplo de los EAU

Si miramos al mundo islámico, encontramos numerosos estados que dicen adherirse a los principios islámicos pero que están construidos, en el fondo, sobre el racismo. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) destacan como un ejemplo notable. Hasta la década de 1980, los EAU eran una sencilla nación beduina. Fue el descubrimiento del petróleo lo que desencadenó su rápido desarrollo hasta convertirse en una de las naciones más industrializadas del mundo. Sin embargo, este progreso se construyó en gran medida sobre la explotación de trabajadores inmigrantes, a quienes se ha tratado como esclavos virtuales y que siguen sufriendo ese trato hoy en día.

Se calcula que los trabajadores migrantes constituyen al menos el 88 % de la población de los EAU. Estos trabajadores, principalmente hombres jóvenes de la India, Nepal, Pakistán y Bangladesh, acuden en masa a los EAU en busca de oportunidades de empleo, solo para ser explotados por grandes empresas constructoras y agentes. A menudo se les atrae con promesas de ganar unos 500 dólares al mes, una suma considerable en comparación con lo que podrían ganar en sus países de origen. Sin embargo, al llegar suelen recibir un salario miserable de entre 135 y 190 dólares al mes. Esta remuneración se paga al precio de soportar agotadoras jornadas de 12 horas bajo un calor extremo, los 365 días del año. Los informes indican que el agotamiento por calor ha provocado la muerte prematura de miles de trabajadores migrantes, ya que las condiciones extremas someten a su sistema cardiovascular a una tensión severa, con infartos mortales como resultado.

Trabajadores migrantes en los EAU
Trabajadores migrantes hacen fila bajo el calor abrasador en los EAU

En junio de 2021, la policía registró las viviendas de al menos 375 trabajadores migrantes africanos, según informó Amnistía Internacional. Despojados de todas sus pertenencias, fueron detenidos en la prisión de Al-Wathba durante 2 meses antes de ser deportados. Se les negó la oportunidad de demostrar su derecho legal a permanecer en el país y el acceso a asistencia letrada. La investigación de Amnistía Internacional concluyó que el único motivo por el que habían sido maltratados de ese modo era el color de su piel. Human Rights Watch documenta numerosos casos de abusos contra trabajadoras domésticas de países como Filipinas, Indonesia, la India y Nepal en los EAU. Abusos como la confiscación de pasaportes, el trabajo sin descansos ni días libres y los salarios bajos están a la orden del día, según informó The Guardian en 2023.

Existe favoritismo entre otras nacionalidades, con algunas más favorecidas que otras. Esto se aprecia en los empleos y en cuestiones como los viajes sin visado, pero todas son, en el mejor de los casos, de segunda categoría frente a los emiratíes. A pesar de pretender ser un país islámico, los musulmanes de otras naciones también están gravemente en desventaja. Los informes de abusos contra la mano de obra pakistaní abundan y son cotidianos; se denuncian con regularidad explotación, salarios bajos e ingresos reducidos.

El resultado es evidente. Hay una clase dirigente más interesada en los placeres de esta vida que en satisfacer las necesidades de sus residentes. Mientras tanto, todos los demás se ven obligados a luchar por sobrevivir.

¿Y el Estado Justo Divino?

Al reflexionar sobre el tema del racismo y un Estado Justo Divino, hay que considerar cómo se manifestaría tal estado. Por su propia esencia, un estado justo divino fundado en el racismo no puede ser justo, y mucho menos divino. Tal estado antepondría los intereses de un grupo a los de todos los demás, socavando así la justicia. Inevitablemente, crearía disparidades en las que unos serían privilegiados mientras la mayoría quedaría en desventaja. Este enfoque contradice de raíz los principios de un Estado Justo Divino y, a la postre, conduciría a su colapso bajo semejante injusticia inherente.

Por estas y por muchas otras razones, el Estado Justo Divino no puede ser un estado construido sobre la discriminación racial. Hacerlo crearía fallos fundamentales que darían lugar a un estado discriminatorio por naturaleza. En la práctica, no sería distinto de los estados existentes que favorecen a un grupo frente a otro en razón de la raza.

Abrir el camino

Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq es el Qaim, el Levantado de la Familia de Mohammed. En la jerarquía de la religión, es el tercero después del Imam Mahdi y del Imam Ahmed Al-Hasan. Es el rostro de la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz. Si el Estado Justo Divino estuviera construido sobre opiniones racistas, según las cuales las personas de una raza determinada tienen superioridad sobre todos los demás, seguramente eso estaría consagrado en su liderazgo. Al fin y al cabo, cualquier otra cosa sería hipocresía. ¿Cómo podría un estado propagar de este modo un punto de vista racista y, sin embargo, no presentar esas mismas características en su liderazgo?

El origen de Aba Al-Sadiq resulta interesante precisamente por esta razón. Es de raza mixta. Su padre es egipcio y su madre es de los Estados Unidos de América. Esta herencia le da una profunda comprensión de cómo unir a las naciones y tender puentes entre las diferencias culturales. Además, Aba Al-Sadiq ha trabajado activamente en construir una comunidad con personas de todo el mundo. Ha creado una comunidad que se eleva por encima del color, la raza y la ascendencia, y las ha animado a vivir y a establecer lazos familiares entre sí.

Libertad para practicar la religión

Muchos países se identifican como naciones religiosas. Por ejemplo, la mayoría de los países de Oriente Medio son musulmanes, Israel se define como un Estado judío y hay países de mayoría cristiana como Grecia, los Estados Unidos, el Reino Unido y México. El grado de tolerancia religiosa varía entre estas naciones. En Oriente Medio, por ejemplo, existe una notable tendencia a marginar a los no musulmanes y sus creencias, lo que en ocasiones conduce a una discriminación directa contra ellos.

En diciembre de 2022, el Departamento de Estado de los EE. UU. publicó un comunicado de prensa en el que designaba a Birmania, la República Popular China, Cuba, Irán, la RPDC, Pakistán, Rusia y Arabia Saudí como Países de Especial Preocupación en virtud de la Ley de Libertad Religiosa Internacional de 1998, por haber cometido o tolerado violaciones especialmente graves de la libertad religiosa. Esto ilustra hasta qué punto el problema está extendido y arraigado, en particular que sean agentes estatales quienes cometen tales actos.

Este tipo de intolerancia no existirá en el Estado Justo Divino. El Estado Justo Divino, en su propia constitución, otorga a las personas el derecho a practicar sus religiones.

La lengua suele estar estrechamente vinculada a la etnia, ya que los ciudadanos de un país suelen hablar su lengua predominante. Los mexicanos y los españoles hablan español, los ciudadanos franceses hablan francés y los alemanes hablan alemán. Como consecuencia, la lengua contribuye a crear divisiones. Quienes viajan a Alemania, especialmente los que desean quedarse a largo plazo, necesitan aprender alemán para conseguir trabajo y, de forma realista, para sobrevivir a largo plazo y sacar el máximo partido a la vida. Esta situación se repite con frecuencia por todo el planeta.

Para ser un Estado Justo Divino, un estado no puede permitir divisiones por motivos de lengua. Por ello, la lengua del Estado Justo Divino es el inglés. El inglés es la lengua más hablada de la Tierra. Será la lengua oficial del Estado Justo Divino. Desaparecerá la necesidad de aprender varias lenguas y las desventajas asociadas a ello. Existirán otras lenguas, pero el inglés será la principal lengua hablada.

El Estado Justo Divino se define por su adhesión a la justicia divina, en la que Dios asigna a los individuos funciones acordes con sus capacidades únicas y sus talentos innatos. Factores como el credo, la lengua, el color o la afiliación religiosa carecen de importancia en este sistema. Piénsese en esto: ¿qué diferencia hay en que un carpintero hábil sea de Francia o de Pakistán? ¿Por qué debería uno estar en desventaja frente al otro? La habilidad es habilidad.

Este principio constituye el fundamento, la esencia misma del Estado Justo Divino. Elimina los factores de división y garantiza que se satisfagan las necesidades de todos los ciudadanos, permitiendo a cada individuo cumplir sus deberes lo mejor que pueda.

Este es el Estado Justo Divino.