Un debate en directo: entre la denuncia política y la llamada a la justicia divina
Texto leído en español
Leer el artículo original en The Divine Just State
Durante esta emisión, el presentador no se limitó a denunciar la situación; planteó a su público y a sus invitados una pregunta fundamental: «Si este sistema se derrumbara, ¿qué debería sustituirlo para establecer una verdadera justicia, una equidad real, así como paz y dignidad para el pueblo?». Ante esta pregunta, tomé la palabra para presentar lo que creo que es la única solución verdadera: el establecimiento del Estado Justo Divino, tal como se expone en el manifiesto del Mahdi.
Por Maryam Marfouq

En las redes sociales, ciertos espacios se han convertido en auténticas plataformas donde se expresan abiertamente la ira, la esperanza y la búsqueda de justicia. En este contexto, un activista amazigh del Rif, Ahmed Soultana (أحمد سلطانة), presenta con regularidad emisiones en directo en las que expone la tiranía del sistema marroquí y denuncia las políticas de división, opresión e injusticia.
Ahmed Soultana, nacido el 26 de enero de 1984 en Nador, Marruecos (Rif), está profundamente implicado en el Movimiento Hirak del Rif, un movimiento social y político del norte de Marruecos que lucha contra la marginación, la corrupción y la injusticia. Fue encarcelado dos veces por su participación activa en las protestas del Hirak, junto a Nasser Zefzafi, el destacado líder del movimiento. Sus detenciones formaron parte de una represión más amplia contra las reivindicaciones del movimiento de justicia social, desarrollo económico y reconocimiento de los derechos de los rifeños.
Tras estas persecuciones, Ahmed Soultana solicitó asilo político en España, donde continúa su activismo en el exterior y utiliza las redes sociales para concienciar sobre las condiciones y los derechos de la población del Rif. Su historia refleja la lucha persistente y pacífica por la justicia y la dignidad en una región históricamente marginada.
Fue durante una de estas sesiones en directo cuando me invitaron a intervenir, sumándome a la conversación sobre la justicia, la equidad y el camino hacia una sociedad guiada por principios divinos.
Una invitación a proponer una solución real
Durante esta emisión, el presentador no se limitó a denunciar la situación; planteó a su público y a sus invitados una pregunta fundamental: «Si este sistema se derrumbara, ¿qué debería sustituirlo para establecer una verdadera justicia, una equidad real, así como paz y dignidad para el pueblo?». Ante esta pregunta, tomé la palabra para presentar lo que creo que es la única solución verdadera: el establecimiento del Estado Justo Divino, tal como se expone en el manifiesto del Mahdi. Hablé como compañero del Imam Mahdi, representado hoy por Abdullah Hashem Aba Al Sadiq, afirmando que la justicia solo puede alcanzarse verdaderamente cuando Dios mismo elige al guía y gobernante de la humanidad.
Un debate entre identidad, poder y visiones del islam
Es importante destacar el contexto particular en el que tuvo lugar este intercambio. El presentador del directo, un amazigh del Rif, una región históricamente marcada por la resistencia y una fuerte identidad, se posiciona en una lucha política contra un sistema marroquí opresivo e injusto. Sin embargo, cuando la discusión derivó hacia una solución basada en la religión y en el gobierno divino, el debate adquirió otra dimensión.
Varios invitados, presentados como eruditos religiosos, intervinieron para defender una visión del islam alineada bien con el marco religioso dominante, bien con la legitimidad de la monarquía marroquí. Su postura consistía en apoyar una forma institucional del islam, a menudo en armonía con la autoridad política, y en oponerse a cualquier cuestionamiento de ese equilibrio.
En este contexto, mi hermano Ismael y yo nos encontramos defendiendo una posición minoritaria pero firme: la llamada al Imam Mahdi y el establecimiento del Estado Justo Divino.
Nos enfrentábamos así a una doble oposición:
- Defensores de lo que a menudo se llama «islam mayoritario», apegados a las interpretaciones tradicionales y a las instituciones establecidas
- Partidarios de la monarquía marroquí, para quienes la estabilidad política actual pesa más que cualquier alternativa.
Esta confrontación puso de manifiesto una fractura profunda, no solo política, sino también espiritual. Más allá de los desacuerdos aparentes, la verdadera cuestión en juego era la de la autoridad: humana o divina.



Un intercambio intenso contra múltiples opositores
Tras esta postura, el presentador amplió el debate invitando a varios participantes: eruditos religiosos, partidarios del régimen y diversos opositores. Para equilibrar el intercambio, invité también a un compañero creyente a unirse al directo. Así nos encontramos defendiendo esta perspectiva frente a tres, cuatro y a veces incluso cinco voces contrarias.
El debate fue intenso, pero muy revelador de la divergencia fundamental entre dos visiones del mundo:
- una basada en sistemas creados por el hombre,
- y la otra basada en la designación divina.
Un público numeroso y comprometido
Esta sesión en directo distó mucho de ser insignificante. Reunió a un público considerable, con más de 1200 espectadores simultáneos solo en TikTok, sin contar otras plataformas en las que se compartió la emisión.
Esto refleja un interés creciente por estas cuestiones fundamentales: la justicia, la legitimidad del poder y el futuro de las sociedades.
La cuestión central: la legitimidad divina
Durante la discusión surgió un punto central: el reconocimiento del Imam Mahdi.
En un país que dice ser musulmán, se plantea una pregunta crucial:
¿No debería el pueblo marroquí apoyar al Mahdi y concederle la victoria, como legítimo sucesor del profeta Muhammad?
Según la perspectiva que defendí, la cuestión fundamental radica en que:
- La gente ignora que el sistema actual usurpa el legado del Profeta,
- desvía el gobierno de quien debería ser designado divinamente,
- y excluye a los verdaderos y legítimos herederos espirituales.
Así pues, las injusticias observadas no son meramente políticas o económicas, sino la consecuencia directa de abandonar la elección divina.
Debate en directo interrumpido por una misteriosa interferencia
Durante la emisión en directo, el presentador afirmó repetidamente estar bajo estrecha vigilancia de los servicios de inteligencia marroquíes, e incluso que sus emisiones eran denunciadas. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando el erudito religioso, enfrentado a sus propias contradicciones, se vio en dificultades al leer hadices del profeta Muhammad que, lejos de apoyar sus afirmaciones, reforzaban en realidad nuestros argumentos.
Fue en ese momento cuando ocurrió algo particularmente extraño: se perdió de repente el control de la emisión y una voz no identificada, extremadamente fuerte, empezó a gritar: «Viva el rey Mohammed VI». Esta intrusión fue acompañada de insultos y de música marroquí a un volumen muy alto. La voz ordenó al presentador y a todos los oyentes, nosotros incluidos, que abandonaran el tema, que dejaran de discutirlo por completo y que se dedicaran en cambio a actividades ligeras en TikTok, como bailar o aceptar retos, mientras seguía profiriendo insultos.
Según lo afirmado durante la emisión en directo, esta interrupción se debió presuntamente a una intervención de los servicios de inteligencia marroquíes, que al parecer lograron cortar la transmisión antes de que el debate hubiera concluido o de que se hubiera determinado un nuevo tema para el siguiente debate. Como resultado, las aproximadamente 1300 personas que seguían la discusión con atención quedaron desconectadas de repente, entre ellas yo mismo y el hermano Ismael.
Reconocer al verdadero guía
El debate abordó también una cuestión crucial: ¿cómo distinguir al verdadero Mahdi de uno falso?
Ismael y yo subrayamos que este reconocimiento solo puede lograrse mediante:
- el conocimiento de las señales transmitidas en las tradiciones religiosas,
- la coherencia del mensaje con la justicia divina,
- y una búsqueda sincera de la verdad, más allá de los intereses políticos o culturales.
Ismael y yo destacamos también un punto fundamental en esta reflexión:
Si Dios es perfectamente justo y ha enviado un gran número de Profetas, 124 000 según el profeta Muhammad, entonces debe de haber proporcionado a la humanidad un método claro, una herramienta, una ley o un criterio universal para reconocer a Su Mensajero en cada época.
De lo contrario, surge una pregunta:
¿Cómo podría la humanidad protegerse del extravío?
Si cualquiera pudiera afirmar ser el Mahdi sin un criterio divino para verificar tal afirmación, ello implicaría injusticia, lo cual contradice la propia naturaleza de Dios.
Por lo tanto, resulta lógico que:
- Dios haya establecido un método fiable de reconocimiento,
- accesible a quienes buscan sinceramente la verdad,
- y que permita distinguir con claridad la verdad de la falsedad.
Además, el Mahdi no es enviado solo a los musulmanes, sino a toda la humanidad.
En consecuencia, este método de reconocimiento no puede limitarse a una única tradición. Debe encontrarse necesariamente, bajo formas diversas, en todas las religiones reveladas, de modo que cada pueblo, cada cultura y cada creyente puedan acceder a las señales necesarias para identificar al verdadero guía.
Conclusión
Este debate en directo fue mucho más que un simple intercambio: reveló una profunda división entre dos enfoques de la justicia y del poder.
Por un lado, sistemas humanos cuestionados y criticados.
Por otro, una llamada a volver a un gobierno basado en la voluntad divina.
En un mundo que busca rumbo, queda una pregunta:
¿Puede existir verdaderamente la justicia sin volver a su fuente divina?