Estado Justo Divino 101: «El Reino de Dios está en medio de vosotros»
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«“El reino de Dios está en medio de vosotros.” Dondequiera que se encuentre el imam designado por Dios, allí hay un paraíso en la tierra: el Estado Justo Divino anunciado por todos los profetas.»
Por Joseph Dean McGowen

En este breve texto informativo, Joseph McGowen explica el concepto del Estado Justo Divino en las enseñanzas de la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz.
El Estado Justo Divino (EJD) es el objetivo central y la culminación de la historia religiosa, prometido por Dios. Se conoce como el «estado de Adán», donde Allah es adorado abiertamente, y es el foco central de la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz.
Definición y manifestación: la misión última del Rey designado por Dios es someter la tierra y crear un paraíso en ella, crear un Estado Justo Divino. El EJD se caracteriza por la paz, la armonía y la prosperidad. Este estado está presente de forma perpetua: Jesús dijo a los fariseos que el Reino de Dios está «en medio de vosotros», es decir, que dondequiera que esté el imam designado por Dios, allí está el Reino.
Propósito del gobierno: todo el propósito de la religión es facilitar el gobierno de Dios en la Tierra, permitiendo que se extiendan la justicia y la igualdad. El nombramiento del Lugarteniente (rey, califa, imam o mahdi) garantiza que el gobierno de Dios se establezca y se mantenga. Solo Dios tiene la autoridad para designar a este gobernante, no el hombre; por tanto, todo sistema de gobierno en el que los hombres eligen a sus dirigentes es un estado antidivino e injusto.
Necesidad del EJD: la ausencia del Rey divino en el trono de la Tierra es la causa directa del caos, las tinieblas y la injusticia del mundo actual: el «estado de Iblis». Los profetas y mensajeros han procurado continuamente restaurar este estado edénico. Los seguidores del Mahdi (los creyentes de esta dawah) son los pioneros de este nuevo mundo, y hoy no hay nadie en la tierra que llame al Estado Justo Divino, donde reina la Supremacía de Dios, salvo Aba Al-Sadiq.
Establecimiento y autoridad: el Qaim o Mahdi viene con un asunto nuevo, un libro nuevo y una jurisprudencia nueva para establecer este EJD. El Qaim gobernará como rey vitalicio y es el gobernante absoluto, juzgado únicamente por Dios. Su autoridad judicial es integral, y le permite incluso dictar sentencia basándose en el conocimiento interior que le otorga el Espíritu Santo.
El gobierno de pueblos diversos: dentro del EJD propuesto hay libertad de religión. El Mahdi gobernará al pueblo de la Torá según su Torá, a los cristianos según su Evangelio y a los musulmanes según el Corán. El EJD aspira a unir a la humanidad.
El EJD implica una perspectiva divina sobre el territorio y el gobierno que contrasta fuertemente con las estructuras geopolíticas existentes:
Rechazo de las fronteras hechas por el hombre: el movimiento rechaza las fronteras creadas por el hombre porque entran en conflicto con los mandamientos religiosos, en concreto con el mandato de «Id por la tierra». Estas fronteras artificiales restringen la libertad de religión.
La soberanía de Dios sobre la tierra: el Mahdi acabará conduciendo a los creyentes a una «tierra prometida». Este concepto está vinculado a la profecía de que Dios da la Tierra en herencia a los justos. El objetivo último es un estado con fronteras reales que se manifieste físicamente y sirva de arquetipo para todo el mundo. Hoy, la comunidad del Qaim Aba Al-Sadiq es el prototipo del Estado Justo Divino.

El establecimiento del EJD es sinónimo del cumplimiento de la justicia y de la erradicación de la desigualdad material.
Eliminar la pobreza y la necesidad: la misión se dedica fundamentalmente a la justicia social, garantizando que toda la humanidad esté alimentada y atendida, junto con todos los servicios imaginables. El Mahdi llenará la tierra de justicia y equidad. En el EJD no habrá guerras, pobreza ni enfermedades.
Justicia y redistribución de la riqueza: la pobreza existe porque los ricos retienen lo que pertenece legítimamente a los pobres. El EJD ordena gravar a los ricos hasta que las necesidades de todos queden cubiertas. Jesús mandó a sus seguidores «vended vuestras posesiones y dad a los pobres».
La Regla de Oro: la justicia se define como poner las cosas en su lugar. El juicio de Dios se basa en el principio de devolver lo igual con lo igual: «Haced a los demás lo que queráis que os hagan a vosotros».
Obligación ética: defender el derecho de igualdad entre hermanos creyentes es un deber de los miembros de la comunidad. Los fieles deben vivir en comunidad, compartiendo sus recursos y posesiones, dando así un ejemplo positivo al resto del mundo. El Estado Justo Divino comienza en el corazón de los creyentes.
El proceso de establecer el EJD implica eliminar a los agentes y las estructuras de la opresión, en particular a los líderes religiosos y políticos corruptos.
Combatir el falso liderazgo: el Mahdi se dedica a enfrentar y eliminar a los falsos líderes. A los eruditos que no actúan conforme a su saber se los califica de «los mayores enemigos de los musulmanes» y de lo peor de la creación de Dios, a menudo vistos como demonios o ángeles caídos disfrazados.
Se los condena por apoyar a los tiranos y descarriar al pueblo.
Poner fin al gobierno de Iblis: la misión del Mahdi es eliminar el mal y asesinar al propio diablo (Iblis). Iblis es el creador de este imperfecto universo físico y gobierna actualmente los reinos del mundo. La aparición del Qaim marca el fin de la era del dominio de Iblis.
Castigo y venganza: el Qaim tiene el mandato de ocuparse de los opresores. Este proceso implica retribución. El Mahdi y sus compañeros deben eliminar el mal de la tierra en el plano ideológico.
