Artículo 8 — Los Cuerpos Celestes
Los Cuerpos Celestes: ¿están las estrellas ligadas a las almas humanas?
La Meta del Sabio — Puerta Número Ocho
Texto leído en español
Cuando contemplamos el cielo nocturno, ¿vemos únicamente astros lejanos, o poseen también esas luces un significado espiritual?
Desde la Antigüedad, los hombres observan las estrellas y los planetas.
Han estudiado sus movimientos, construido calendarios y procurado comprender las relaciones entre el cielo y la Tierra.
Pero ciertas tradiciones religiosas y gnósticas atribuyen a los cuerpos celestes un significado que va más allá de su realidad física.
En la octava Puerta de La Meta del Sabio, Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq (De él es la paz) presenta una interpretación según la cual las estrellas estarían ligadas a las almas y a las obras de los seres humanos.
1. El cielo en las tradiciones antiguas
La observación de las estrellas ha desempeñado un papel importante en la historia de las civilizaciones.
Los movimientos del sol y de la luna han permitido organizar las estaciones, los calendarios y ciertas prácticas religiosas.
Las constelaciones han alimentado también numerosos relatos mitológicos.
El libro recuerda que los antiguos concedían gran importancia a las correspondencias entre los acontecimientos terrestres y los movimientos celestes.
Sin embargo, propone ir más lejos.
Invita a considerar los cuerpos celestes como posibles manifestaciones de una realidad espiritual.
2. Las estrellas como cuerpos luminosos de los creyentes
Uno de los textos principales citados en esta Puerta es Al-Haft Al-Shareef.
La obra refiere una enseñanza atribuida al Imam Jaafar Al-Sadiq, transmitida a Al-Mufaddel ibn Omar.
En este relato, los cuerpos luminosos del cielo se asocian a los creyentes y a sus obras.
Las estrellas ya no se consideran, pues, únicamente como objetos astronómicos.
Se convierten en los signos de una realidad ligada al alma.
Es importante distinguir esta interpretación religiosa de los conocimientos científicos modernos: la astronomía describe las estrellas como objetos físicos, mientras que el capítulo les atribuye un significado metafísico.
3. ¿Posee cada ser humano una estrella?
El libro se apoya también en el Evangelio de Judas, un texto antiguo perteneciente a la literatura cristiana gnóstica.
Varios pasajes de este escrito asocian los personajes y las generaciones humanas con estrellas.
El autor interpreta estas referencias como la indicación de un vínculo particular entre cada alma y un cuerpo celeste.
Desde esta perspectiva, las estrellas podrían representar identidades espirituales o realidades invisibles ligadas al destino humano.
Esta idea transforma la manera de concebir el cielo.
Este se convierte, en la lectura del libro, en un espacio de correspondencias entre los seres y el mundo espiritual.
4. Judas y su estrella
El Evangelio de Judas ocupa un lugar importante en la reflexión del capítulo.
En los pasajes estudiados, Jesús se dirige a Judas evocando su estrella y su extravío.
El libro interpreta esta relación como la prueba de que las estrellas pueden asociarse a la condición espiritual de una persona.
El relato establece así un vínculo entre las decisiones humanas, las influencias espirituales y el destino.
Plantea una pregunta: ¿actúa el ser humano únicamente a partir de su voluntad consciente, o existen otras dimensiones de su existencia?
La obra propone una respuesta metafísica a este interrogante.
5. Idris, los profetas y el conocimiento de las estrellas
La octava Puerta examina también tradiciones que atribuyen a los profetas un conocimiento particular de los cuerpos celestes.
Evoca, en particular, a Idris, asociado también a Enoc en ciertas tradiciones.
Según los relatos citados, el estudio de los astros habría permitido acceder a conocimientos sobre los acontecimientos de la vida humana.
El capítulo establece así una relación entre el conocimiento profético, la astronomía antigua y la astrología.
Estas tradiciones pertenecen a la historia de las creencias religiosas. No constituyen una validación científica de la capacidad de la astrología para predecir los acontecimientos individuales.
6. La astrología y sus límites
El libro refiere también tradiciones que indican que el conocimiento astrológico podría haber sido alterado por ciertos acontecimientos extraordinarios.
Evoca, en particular, relatos ligados a Josué hijo de Nun y a Ali ibn Abi Talib.
En la lógica del capítulo, estos episodios muestran que los fenómenos celestes no deben considerarse mecanismos totalmente independientes de la voluntad divina.
El autor distingue así el conocimiento verdadero de las interpretaciones imperfectas de los hombres.
Esta distinción permite comprender por qué la obra concede un lugar central al conocimiento revelado.
7. Otra manera de comprender el alma
La octava Puerta prepara los capítulos siguientes.
Si las estrellas se asocian a las almas, la identidad humana ya no se limita al cuerpo visible.
El ser humano estaría vinculado a una realidad más vasta.
Esta idea abre varios interrogantes: ¿qué ocurre con el alma después de la muerte? ¿Puede volver al mundo? ¿Puede asociarse a distintos cuerpos a lo largo de su existencia?
Las Puertas siguientes desarrollarán precisamente estas cuestiones.
Conclusión — Mirar el cielo de otro modo
Los Cuerpos Celestes propone una interpretación espiritual del universo en la que las estrellas, las almas y las obras humanas estarían profundamente ligadas.
El capítulo reúne tradiciones atribuidas a los Imams, textos gnósticos y relatos antiguos para construir esta visión.
¿Y si la contemplación del cielo fuera también una invitación a reflexionar sobre nuestra propia identidad espiritual?
Este interrogante nos conduce hacia la novena Puerta: La Reencarnación.