El capitalismo es el sistema de Satanás
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Con casi 700 millones de personas viviendo en la pobreza extrema, hay que preguntarse: ¿está el capitalismo sirviendo realmente a la mayoría de la gente?
Por Alexandra Foreman

La mayor parte del mundo vive bajo un sistema económico capitalista, en el que los individuos son libres de acumular tanta riqueza, propiedades y recursos como deseen o puedan. En apariencia, este sistema puede parecer justo, pero en la práctica conduce a la opresión de la mayoría.
Cuando unos pocos toman mucho más de lo que necesitan, muchos otros se quedan sin siquiera la posibilidad de costearse lo esencial para sobrevivir. Esto ha creado un sistema en el que solo prosperan los más fuertes mientras la mayoría sufre, en el que el uno por ciento de la población mundial posee el 95 por ciento de la riqueza y de los recursos y en el que 25 000 personas mueren de hambre cada día.
En 2024, casi 700 millones de personas vivían en la pobreza extrema, que se define como vivir con menos de 2,15 dólares al día, mientras que el hombre más rico del mundo, Elon Musk, va camino de convertirse en billonario para 2027.
En abril de 2024 había 2781 multimillonarios en el mundo. Es una cifra récord, y la riqueza combinada de estos multimillonarios asciende a 14,2 billones de dólares. Al mismo tiempo, según Oxfam, harían falta 14 000 millones de dólares al año durante los próximos 5 años para erradicar el hambre en el mundo.
El hambre en el mundo es algo que claramente podría solucionarse con facilidad si los más ricos renunciaran siquiera a una fracción de su dinero en favor de los pobres. Cada día eligen no hacerlo, y por eso son responsables de la muerte de las 25 000 personas que mueren de hambre cada día. Si estas personas ultrarricas dejaran de tomar más de la parte que les corresponde de la riqueza, es evidente que habría suficiente para que todos tuvieran lo que necesitan.
Los ricos son la gente del fuego del infierno
Cuando escuchamos las palabras de los profetas y mensajeros, está claro que Dios está sumamente descontento con que la gente acapare dinero a expensas de los demás. El Corán afirma:
«Y a quienes atesoran oro y plata y no lo gastan en el camino de Allah, anúnciales un castigo doloroso».Corán, sura 9 (Al-Taubah), versículo 34
Cuando un hombre rico le preguntó a Jesús cómo podía heredar la vida eterna, Jesús le respondió que debía vender sus posesiones y dar el dinero a los pobres, diciendo:
«¡Cuán difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! En verdad, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que que un rico entre en el reino de Dios».Biblia, Evangelio de Lucas, capítulo 18, versículos 18-25
Y el Imam Ali dijo:
«Allah dispuso que el sustento de los pobres estuviera en la riqueza de los ricos. Siempre que un pobre pasa hambre es por lo que un rico ha disfrutado; y Allah les pedirá cuentas por ello».Mizan Al-Hikmah, Mohammed Al-Reyshahri, vol. 3, p. 2308
Es evidente que Dios proveyó sustento suficiente para que todos tengan lo que necesitan para sobrevivir, y por eso no podemos culpar a Dios de que tantas personas estén muriendo de hambre actualmente en este planeta. Si vemos a alguien que carece de lo necesario o que pasa hambre, eso significa que otro le ha quitado su parte.
La razón de que se permita este nivel de injusticia es que los gobiernos que hoy están en el poder lo permiten. Permiten que los ricos acaparen tanto dinero y permiten que 25 000 personas mueran de hambre cada día.
Aunque este acaparamiento de riqueza a expensas de los demás se ha normalizado tanto en nuestra sociedad, es completamente contrario a la manera en que Dios quiere que vivamos. No podemos creer en el capitalismo y, al mismo tiempo, creer en Jesús, Mohammed y los Profetas y Mensajeros.
El Estado de Iblis frente al Estado de Dios
Las narraciones de la Ahlul Bayt nos dicen que hay dos estados, uno de Dios y otro del diablo:
«Dios, el Exaltado, hizo de la religión dos estados: el estado de Adán, que es el estado de Dios, y el estado de Iblis».Al-Kafi, Al-Shaikh Al-Kulayni, vol. 2, p. 372
El capitalismo es un sistema que permite a los individuos generar riqueza ilimitada, aunque sea a expensas de los demás. Es un sistema del diablo y solo es posible en el estado del diablo, donde los gobernantes designados por el diablo tienen el control sobre la humanidad. La Meta del Sabio afirma que:
«La ideología de Satanás, que debe morir, es “Yo primero”. El egoísmo, el egocentrismo, centrarse en el yo, en el ego y en sus necesidades, sin preocuparse por nadie más que por uno mismo».La Meta del Sabio, Aba Al-Sadiq, Puerta 32, p. 424
El estado en el que se pretendía que viviera la humanidad es el estado de Dios, gobernado por un califa designado por Dios. El Corán lo deja claro cuando Dios dice: «En verdad voy a designar un califa en la tierra» (Corán 2:30). Los profetas y mensajeros que prohibieron el acaparamiento de riqueza fueron los califas designados por Dios, y es evidente que, si los hubiéramos seguido, jamás se habría permitido que se produjera este nivel de desigualdad y de acaparamiento de riqueza.
En un reciente episodio de la escuela de los misterios divinos, Aba Al-Sadiq reveló que desde la época de Adán hasta ahora la mayor parte del mundo ha vivido bajo el estado de Iblis, con gobernantes designados por él.
Quienes tienen poder en el estado de Iblis, los empresarios ricos y la élite que actualmente disfruta del control del mundo, ese uno por ciento que posee el 95 por ciento de la riqueza y de los recursos del mundo, son los hijos del propio Iblis. Son aquellos a quienes Iblis ha designado sobre la humanidad.
Qué tendríamos en el Estado de Dios
El Imam Ali dijo que:
«Si la pobreza fuera un hombre, lo habría matado».
El sistema capitalista, que procede del estado de Iblis, es algo que sería abolido en el Estado de Adán. En el tan esperado Reino de Dios que se establecerá bajo el Qaim Aba Al-Sadiq, el acaparamiento de dinero será erradicado y las ideologías del «Yo primero» y de la «Supervivencia del más fuerte» serán abolidas y sustituidas por la ideología de Dios y de todos los profetas y mensajeros, que es la Humanidad Primero.
«La solución para la humanidad reside en la redistribución de la riqueza entre todo el género humano. Toda la riqueza excesiva de los ricos debería ser confiscada y redistribuida. Las personas que se opongan a este asunto y prefieran que decenas de millones de personas mueran y sufran cada año para que un pequeño grupo selecto de élites viva una vida de lujo son enemigas de la humanidad y deberían ser detenidas y procesadas por ser cómplices de asesinato y genocidio masivo».La Meta del Sabio, Aba Al-Sadiq, Puerta 32, p. 431
En el Evangelio de Mateo, Jesús nos dice que los mansos heredarán la tierra, y ese tiempo ha llegado por fin, pues el Estado Justo Divino se establecerá en nuestra vida bajo el Qaim, Aba Al-Sadiq.
"Al Que Se Alza/Qaim se le dará lo que no se dio a nadie antes que él, y llenará la Tierra de justicia, equidad y luz, como había sido llenada de injusticia, opresión y maldad".Kitab Al-Ghayba, Al-Numani, vol. 1, p. 240-241
Los que fueron oprimidos en el estado de Satanás son los que recibirán poder en el Estado Justo Divino. En el estado gobernado por Dios, todos tienen su parte de sustento y de necesidades cubiertas, y nadie carecería de nada, liberando a la gente del modo de supervivencia en el que está atrapada. La gente tendría la libertad de disfrutar de la vida y de trabajar por el honor de apoyar y sostener el Estado Justo Divino. En el «Sermón de la Invitación del Mahdi» a formar parte del pueblo elegido de Dios, el Qaim Aba Al-Sadiq dice que:
«Si me seguís y me obedecéis, os haré la más grande de las naciones, la más rica de ellas y la más próspera. Y saldréis a alimentar a los pobres y no encontraréis ninguno, a vestir a los que tienen frío y no encontraréis ninguno, y a dar cobijo a los sin techo y no encontraréis ninguno».
El capitalismo, construido sobre la codicia y la desigualdad, se opone directamente a la voluntad de Dios. Permite a los ricos acaparar recursos mientras millones sufren, contradiciendo las enseñanzas de los profetas, que pedían justicia y humanidad, que la riqueza se distribuyera equitativamente y que nadie quedara en la pobreza. La llegada del Estado Justo Divino marcará el fin de la explotación y el comienzo de un mundo en el que se priorice a la humanidad por encima del beneficio.
El mensaje de Jesús, Mohammed y todos los profetas y mensajeros no ha cambiado, y la verdadera justicia solo se logrará cuando abandonemos a los gobernantes designados por Satanás y sigamos y obedezcamos al gobernante designado por Dios.