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De Associated Press a AROPL Studios: el camino de Taymour hacia la fe

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Taymour Elalfy captó algunos de los momentos más decisivos del mundo como periodista de vídeo para prestigiosas organizaciones de noticias como Associated Press. Hoy pone su destreza profesional con la cámara al servicio de perfeccionar la serie The School of Divine Mysteries en el canal de YouTube The Mahdi Has Appeared, que ha fascinado a millones de personas en línea.

Por Alexandra Foreman

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Periodista en la oficina de AROPL Studios

Como parte de nuestra serie Perfiles profesionales, damos a conocer a miembros de AROPL con carreras y conocimientos destacados, y mostramos cómo sus trayectorias profesionales los llevaron a unirse a la comunidad de Abdullah Hashem.

Taymour Elalfy ha pasado más de una década en primera línea de la historia, desde la Primavera Árabe hasta las protestas contra los confinamientos en Europa, captando algunos de los momentos más decisivos del mundo como periodista de vídeo para prestigiosas organizaciones de noticias como Associated Press. Hoy pone su destreza profesional con la cámara al servicio de perfeccionar la serie The School of Divine Mysteries en el canal de YouTube The Mahdi Has Appeared, que ha fascinado a millones de personas en línea.

Háblenos un poco de usted: su nombre, su trayectoria y su edad.

Me llamo Taymour Elalfy. Soy egipcio y tengo 37 años.

¿Cómo ha sido su trayectoria profesional? ¿Dónde comenzó y qué tipo de trabajo ha realizado?

Periodista de AROPL filma protestas

Tengo un máster en Televisión y Periodismo Digital por la Universidad Americana de El Cairo, que completé en 2014, tras obtener en la misma universidad la licenciatura en Periodismo y Comunicación de Masas en 2010.

Durante los últimos 15 años he trabajado como periodista de vídeo y productor de campo para importantes agencias internacionales de noticias, entre ellas Ruptly y Associated Press. Mi experiencia abarca grandes acontecimientos mundiales como las protestas de Hong Kong, la Primavera Árabe en Egipto y Libia, el referéndum de Sudán del Sur y las protestas europeas contra los confinamientos por la COVID-19. También he trabajado con Eurovisión, NBC y otros medios importantes, cubriendo acontecimientos de relevancia histórica.

¿Qué fue lo que le atrajo originalmente del periodismo y qué le gustaba de él?

Me encantaba estar donde ocurrían cosas importantes y ser testigo directo de la historia. Vi cómo la Primavera

Periodista de AROPL filma una protesta

Árabe estallaba en países como Egipto y Libia. Estaba en Yuba cuando el pueblo de Sudán del Sur votó para convertirse en una nación propia. Documenté el auge de los movimientos de extrema derecha en Europa y estuve entre los millones de personas que protestaban en Hong Kong, arriesgándolo todo por aquello en lo que creían.

Hay algo profundamente humano en estar presente en esos momentos. Elegí este trabajo porque sentía la vocación de ver la verdad por mí mismo y compartirla con el mundo.

Cada día era gratificante porque podía captar la realidad y dar voz a personas que de otro modo no serían escuchadas. Eso, para mí, es el mayor propósito del periodismo.

¿Cómo conoció esta religión?

Oí hablar de esta religión por primera vez a través de Abdullah Hashem, en su serie de 2011 The Arrived. En aquel momento yo estaba cubriendo las revoluciones egipcias y Abdullah Hashem nos llamaba a seguir a su padre Ahmed Al-Hassan. Mi fe en Ahmed Al-Hassan me dio fuerza, claridad y valor incluso en los entornos más peligrosos en los que trabajé.

Me conmovieron profundamente las palabras del Imam Ahmed Al-Hassan en sus discursos grabados y en sus libros. En su explicación de la historia de Moisés y el pueblo de Israel, habló de una generación que salió de Egipto pero murió en el desierto porque carecía del valor para entrar en la Tierra Prometida. Fueron sus hijos, nacidos salvajes y criados libres, quienes la cruzaron.

Supe que me hablaba a mí. La generación de mis padres fue quebrada por décadas de dictadura y sumisión. Me educaron para que agachara la cabeza, no hiciera preguntas y evitara los riesgos. Pero yo siempre sentí un fuego dentro de mí que quería liberarse. Ahmed Al-Hassan era mi Moisés, que me llamaba a salir de Egipto. Y Aba Al-Sadiq era mi Josué, que nos guiaba hacia la Tierra Prometida.

¿Cómo ha podido aplicar su experiencia profesional a su camino espiritual?

Aporto una amplia gama de habilidades audiovisuales, entre ellas el trabajo de cámara, la edición, la producción de vídeo en directo, el arte de contar historias y la disciplina del periodismo de campo. Todo eso lo he canalizado al servicio del estudio del Imam y del mensaje de la Llamada.

Y lo que es más importante, aporto una mentalidad. Como periodistas, nuestra misión es buscar la verdad. Siempre he creído que la verdad debe guiar nuestro trabajo. Ahora que he encontrado la verdad en esta Llamada, la sirvo con todo lo que tengo.

¿Qué mensaje compartiría con quienes siguen trabajando en los medios convencionales?

La integridad es el alma del periodismo. Con demasiada frecuencia esa integridad se ve comprometida por agendas políticas o económicas, por la ambición personal o por la búsqueda de clics. Eso no es periodismo. Eso es entretenimiento.

Recuerden que lo primero que atacan los poderes opresores son los medios de comunicación. Si ciegan a los medios, pueden actuar libremente en la oscuridad. Si la verdad no guía cada plano que ruedan o cada palabra que escriben, este trabajo no es para ustedes. Deberían plantearse el marketing o las relaciones públicas.

Sé que esto puede sonar idealista, pero sigo creyendo en lo que nos enseñaron en la escuela. Aunque el mundo no esté a la altura de esos ideales, nosotros debemos estarlo. Hay que estar seguro de que se está del lado correcto de la historia. Y el lado correcto de la historia es el que se pone del lado de la humanidad en primer lugar.

Permítame decir solo esto. No abandoné el periodismo. Llevé el periodismo conmigo hacia un propósito superior. Sigo persiguiendo la verdad. Sigo documentando lo que importa. Pero ahora lo hago no por audiencia ni por titulares, sino por una misión divina que defiende la justicia, la libertad y el despertar de la humanidad.