Un despertar espiritual en Suecia
Texto leído en español
Leer el artículo original en The Divine Just State
Hablamos con Love, un creyente de Suecia, sobre su despertar a la llamada de Aba Al-Sadiq.
Por James Pollard


Los pueblos nórdicos han mantenido desde siempre una profunda conexión con la mitología y la leyenda, reflejo de una creencia inherente en un poder superior. Incluso los días de la semana del calendario moderno conservan huellas de esta herencia: el jueves viene de Thor, el viernes de Frei y el miércoles de Odin. Muchos dicen que la verdad suele ser más extraña que la ficción y, como ahora comprendemos por las enseñanzas de Aba Al-Sadiq, Odin, el soberano de Asgard, fue en realidad un profeta de Dios. Su misión era transmitir sabiduría divina, fortaleza y orientación sobre cómo administrar la riqueza resistiendo a la corrupción material.
La sabiduría de Odin se recoge en un antiguo verso nórdico:
«Un viajero no puede llevar
una carga mejor en el camino
que abundante sabiduría.
Resultará mejor que el dinero
en un lugar desconocido:
la sabiduría es el consuelo del pobre».
Una de las colecciones más veneradas de enseñanzas nórdicas, la Edda poética, habla de grandes hombres que acompañaron a Odin en su empeño por establecer un reino del cielo en la Tierra:
«Los hombres valientes y generosos viven la mejor vida,
rara vez se afligirán;
luego están los necios, que todo lo temen,
y que, en vez de dar, se quejan».
La batalla final entre el bien y el mal, conocida como Ragnarök, está profundamente arraigada en la mitología nórdica. Hoy, este concepto encuentra un paralelo asombroso en el regreso de los profetas y mensajeros, tema central en las enseñanzas de Aba Al-Sadiq en La Meta del Sabio.
Incluso la familia del profeta Muhammad predijo un tiempo en que quienes se esperaba que defendieran la fe, los llamados eruditos del islam y sus seguidores, abandonarían la verdadera religión, mientras que quienes antes se consideraban ajenos, incluidos los adoradores del sol y de la luna, abrazarían la fe.
Para explorar esta profunda transformación, hablamos con Love, un creyente de Suecia, sobre su propio despertar a la llamada de Aba Al-Sadiq.
Un viaje del ateísmo a la fe
¿Cuál es su origen cultural y religioso?
Crecí en un entorno muy multicultural, así que nunca me identifiqué realmente con una cultura concreta. Como la mayoría de los suecos, me crié en una sociedad atea. Sin embargo, aunque me definía como ateo, siempre tuve la sensación de que existía un poder superior. Mirando atrás, ahora me doy cuenta de que en realidad era agnóstico, y de que buscaba algo más sin saberlo.
Sentía un vacío que nada en el mundo podía llenar. Hiciera lo que hiciera, ya fuera jugar interminables horas a videojuegos, consumir drogas o entregarme a distracciones, seguía insatisfecho. Con el tiempo, empecé a pensar más en Dios y en cómo podía acercarme a Él.
Mi búsqueda me llevó al islam chií, que practiqué durante algo más de seis meses.
A Love le atrajo el concepto de un intermediario divino: alguien que, aun siendo humilde, poseía sabiduría y guía, y ayudaba a los creyentes a vivir con rectitud y a acercarse a Dios.
Pero algo no me cuadraba. Durante la Ashura, la conmemoración de la muerte del Imam Hussain en la batalla de Karbala, asistí a una ceremonia de duelo en una mezquita. Mientras estaba sentado en la sala donde la gente lloraba la muerte de los Ahlul Bayt, viví una experiencia extraña.
Tengo mala visión en el ojo izquierdo y, al mirar al jeque que dirigía el ritual, su rostro parecía transformarse y cambiar. Sentí una intensa angustia en el estómago. Al cabo de unos minutos, ya no podía seguir sentado allí: tuve que marcharme.
Desde ese momento empecé a alejarme del islam chií mayoritario. Sentía que había perdido su esencia y su rumbo, como una cáscara vacía.
Un día me topé con un breve vídeo de TikTok en el que hablaba el Mahdi Aba Al-Sadiq. En aquel momento todavía era chií y seguidor del Imam Ali, y mi primera reacción fue de escepticismo. Pensé que podría ser un Dajjal (engañador), pues eso era lo que me habían enseñado en la mezquita.
Sin embargo, mientras seguía desplazándome por las redes sociales, aparecían cada vez más vídeos suyos que cuestionaban mis opiniones con lógica y razón. Con el tiempo, sus palabras calaron en mí y desmontaron los conceptos erróneos que me habían enseñado.
Finalmente me convencí de que él es, en efecto, el reformador esperado, el Levantado y el verdadero guía: el Mahdi.
En cuanto lo comprendí, se lo dije a mi amigo Wilhelm y le mostré un vídeo sobre el Mahdi. Ese mismo día ocurrió algo verdaderamente extraño.
Habíamos salido a tomar el aire a un lugar donde la gente suele pasear a sus perros. Mientras estábamos allí, se nos acercó un hombre extraño. En la mano derecha llevaba un palito y, en la izquierda, un vaso de papel lleno de hojas. Puede parecer insignificante, pero en aquel momento resultó profundamente inusual.
Le pregunté si creía en Dios y respondió que sí. Luego le pregunté si era cristiano, pero me contestó que, aunque creía en Dios, no seguía ninguna religión mayoritaria. Me pareció una señal de Dios, una confirmación de que estábamos en el buen camino.
Aproximadamente un mes después se produjo otra extraña sincronía. Un hombre que llevaba guantes blancos bordados se acercó a Wilhelm y a mí y nos preguntó adónde íbamos. Dudé y le di una respuesta falsa, pues no lo conocía. Entonces nos miró y dijo: «No tengan miedo, estréchenme la mano». Y así lo hicimos. Era como si ya supiera quiénes éramos y lo que había en nuestros corazones. Al alejarnos, sentimos una inquebrantable sensación de tranquilidad: otra señal de que íbamos en la dirección correcta.
Como está escrito en el libro del discípulo de Cristo:
«Para que la autenticidad de su fe, mucho más preciosa que el oro perecedero, aunque sea probado por el fuego, resulte en alabanza, honor y gloria en la revelación de Jesucristo».Biblia, Primera carta de Pedro, capítulo 1, versículo 7
Hoy, Love y Wilhelm se sienten despiertos gracias a la clara sabiduría, la lógica y el razonamiento de Aba Al-Sadiq. Con determinación, se han levantado para difundir su mensaje por las tierras nórdicas, llamando a la gente a la verdad, la justicia y la armonía. Consideran que su misión es restablecer el equilibrio del Ragnarök, no como un final, sino como una renovación, trabajando bajo el estandarte y la tutela de Aba Al-Sadiq, el enlace divino que guía a la humanidad hacia la verdad en esta época y en este tiempo.