Enfermedad X: cómo la ciencia y la religión prevén la próxima crisis mundial
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La «Enfermedad X» se cierne en el horizonte mientras los científicos advierten de pandemias inevitables. ¿Estamos preparados?
Por Dr. Med. Irfan Alamgir

Enfermedad X
La próxima pandemia está a la vuelta de la esquina. Esta es la opinión de muchos científicos, especialistas en enfermedades infecciosas y responsables de salud pública de renombre. El profesor Patrick Vallance, antiguo asesor científico jefe del gobierno británico, advirtió recientemente de que otra pandemia es «absolutamente inevitable» y de que «no estamos preparados» para afrontarla. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha bautizado la próxima plaga potencial como «Enfermedad X», una infección hipotética que se propaga como un reguero de pólvora y deja a su paso consecuencias mundiales catastróficas. El término «Enfermedad X» se acuñó para impulsar a los gobiernos a responder con más eficacia al próximo contagio letal.

La llegada de la COVID-19 suscitó desde el principio comparaciones con la gripe española de 1918, que mató a entre 50 y 60 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, mucho antes de que la COVID ocupara el centro de la escena, su familia de virus (los coronavirus) era una de las favoritas para dar origen a la próxima pandemia. En 2002, otro coronavirus causó una neumonía grave conocida como SARS (síndrome respiratorio agudo grave). El SARS mató aproximadamente a 1 de cada 10 infectados.

Pocos años después, una cepa aún más letal provocó el brote del MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio). El MERS tenía una letalidad asombrosa de 1 de cada 3. Afortunadamente, pese a que tanto el SARS como el MERS eran más mortales que la COVID-19, nunca alcanzaron la categoría de pandemia debido a su menor transmisibilidad (capacidad de infectar a huéspedes humanos). Otros candidatos a virus apocalípticos fueron el virus del Zika, transmitido por mosquitos, y por supuesto el Ébola, con una tasa de mortalidad del 80-90 %, que causa en sus víctimas hemorragias graves e incontrolables.
Resulta aleccionador constatar que hay aproximadamente 1,7 millones de virus desconocidos en el planeta, y que, según las mejores estimaciones, unos 700.000 de ellos tienen la capacidad de infectar a los seres humanos. Actualmente los científicos conocen solo 263 virus capaces de infectar a nuestra especie, lo que significa que no sabemos casi nada del 99 % de las posibles amenazas que se ciernen ahí fuera. Nadie puede predecir exactamente cuándo ni dónde surgirá la «Enfermedad X». Sin embargo, lo que es seguro es que existe y que, en algún momento, saltará de los animales a los humanos y causará la próxima gran pandemia.

Pero dejemos las hipótesis a un lado. Ahora mismo, una cepa virulenta de gripe aviar está barriendo el mundo y ya ha saltado de las aves a varias especies de mamíferos distintas, causando mortandades masivas. La gripe aviar, H5N1, existe desde hace tiempo, pero solo recientemente se ha acelerado en cuanto a mutaciones y velocidad de propagación. Lo que resulta especialmente preocupante es la rapidez con que puede provocar enfermedad grave y muerte en los infectados. De hecho, el número cada vez mayor de casos en animales ha llevado a algunos expertos a sugerir que una nueva pandemia, más letal que la COVID-19, ya está a nuestras puertas. No nos engañemos: si el H5N1 desarrolla de repente una mejor transmisión de persona a persona, entonces ciertamente reunimos todos los ingredientes de un virus del juicio final.
Profecías de pandemias
Esta aparición de enfermedades nuevas y el aumento de las epidemias no solo han captado la atención de la comunidad científica. También han despertado el interés de una gran parte de las comunidades religiosas del mundo. Mientras que los científicos laicos atribuyen el auge de las enfermedades infecciosas a una compleja interacción de factores socioambientales, quienes tienen una convicción religiosa lo ven como resultado de la desobediencia a la Ley Divina y de la conducta humana inmoral. Cristianos y musulmanes en particular, que suman más de 4.000 millones de habitantes del mundo, interpretan los acontecimientos a través de sus respectivas lentes escatológicas, que comparten muchas similitudes llamativas. Ven en la injusticia, la desigualdad y la codicia globales la razón de la llegada de un castigo inminente que fue profetizado hace miles de años. Las personas de fe sostienen que el problema es, en su raíz, de índole moral, y que la gente está siendo castigada por su conducta inmoral mediante pandemias como la COVID-19.
No hace falta descartar ni la religión ni la ciencia; simplemente cumplen funciones distintas. La ciencia es una herramienta que nos permite medir y registrar fenómenos observables, pero no siempre puede decirnos por qué existen esos fenómenos observables. La ciencia puede ayudarnos a ver la estructura infinitesimal de un virus, pero no puede decirnos cómo y por qué de repente se activan y mutan para infectar a especies huésped distintas.

Me gustaría profundizar en la perspectiva religiosa y mostrar cómo nuestra conducta ética tiene consecuencias directas en el bienestar de nuestra civilización. Tomemos, por ejemplo, la desigualdad de riqueza, un indicador clave de la injusticia social, que se encuentra actualmente en su máximo histórico. La brecha creciente entre quienes tienen y quienes no tienen ha creado sin duda un enorme reservorio de personas malnutridas e inmunodeprimidas. Combinados con las condiciones insalubres y de hacinamiento en que viven estos pobres, los patógenos han encontrado el caldo de cultivo perfecto para perfeccionar sus defensas y ejercer su oficio. Los pobres se han convertido en el canal para infectar a los ricos.
Otro ejemplo: la codicia humana, manifestada en la doctrina económica y política del capitalismo. La explotación excesiva de los recursos naturales causa alteraciones ecológicas y cambio climático. El cambio climático y el calentamiento global provocan la migración de patógenos, a través de vectores como los mosquitos, que luego causan estragos en territorios nuevos. ¿Y qué decir de décadas de prescripción irresponsable de antibióticos? Al principio se animaba a los médicos a recetar antibióticos con liberalidad para todo tipo de infecciones, incluidas las víricas, contra las cuales son totalmente ineficaces. El uso excesivo de antibióticos hizo dos cosas: aumentó los márgenes de beneficio de las compañías farmacéuticas y, en segundo lugar, dio lugar al tristemente célebre fenómeno de las «superbacterias» que vemos ahora en hospitales de todo el mundo.
Por ejemplo, bacterias como el SARM son ahora resistentes a prácticamente todos los antibióticos conocidos. Estas llamadas superbacterias plantean hoy enormes problemas a nuestros centros sanitarios.
Volvamos ahora la atención a las religiones abrahámicas, que predijeron la aparición de nuevas enfermedades antes del surgimiento de un Salvador. En el Antiguo Testamento judío se nos dan muchos ejemplos de cómo Dios usa la enfermedad como arma contra los injustos y los opresores. Por ejemplo, el tiránico Faraón, que esclavizó y persiguió a los israelitas en Egipto, fue rápidamente puesto de rodillas por una sucesión de terribles plagas que asolaron su reino. Hasta que apareció Moisés, el salvador prometido, y condujo a su pueblo a la libertad. Asimismo, la escatología cristiana está llena de advertencias a los creyentes. Jesús profetizó:
«Habrá grandes terremotos, y en diversos lugares hambres y pestilencias. Y habrá terrores y grandes señales del cielo».Biblia, Libro de Lucas, capítulo 21, versículo 11
Por las palabras de Jesús sabemos que las plagas seguirán siendo cada vez más frecuentes, sobre todo a medida que nos acerquemos al momento de su prometido regreso. Esto ha llevado a algunos cristianos incluso a acoger con agrado tales acontecimientos apocalípticos, seguros en la creencia de que serán arrebatados al cielo mientras los moradores de la Tierra quedan para soportar los castigos.
También en el islam hay muchas narraciones que mencionan el estallido de grandes plagas en los últimos tiempos, antes del alzamiento y la revolución del Mahdi. El profeta Muhammad dijo:
«Contad seis señales antes de la Hora: mi muerte, la conquista de Jerusalén, dos plagas que os llevarán en gran número, como la plaga de las ovejas [que las diezma]».Sahih Al-Bukhari, Al-Bukhari, Libro de las Fitan, Hadiz 41
El Imam Jafar Al-Sadiq, sexto Imam y sucesor del profeta Muhammad, se extiende más sobre la muerte blanca:
«Antes del advenimiento del Qa’im ocurrirán dos tipos de muerte: la “muerte roja” y la “muerte blanca”. La muerte roja procede de la guerra y la muerte blanca de la peste. Matarán a cinco de cada siete personas».Kamal al-din wa tamam al-ni'ma, Al-Shaykh Al-Saduq, vol. 2, p. 665
En la última narración, del Imam Al-Sadiq, percibimos la escala de la devastación: se profetiza que perecerá más del 70 por ciento de la población humana. Como creyente en Dios y en sus mensajeros Moisés, Jesús y Muhammad, y como médica que ve acercarse rápidamente el precipicio patógeno, me siento a la vez afligida y aliviada. Afligida por la coincidencia entre la profecía religiosa y la proyección científica, que pronostican ambas un sufrimiento sin precedentes para la humanidad. Aliviada porque he logrado encontrar, por la Gracia y la Misericordia de Dios, a su mensajero en esta época y porque tengo la oportunidad de hablarles también de él. En esta era, como en toda era, Dios se vela bajo la apariencia de un hombre. Este es el Imam, el Cristo, el Moshiach, el prometido Salvador de la humanidad. Es Aba Al-Sadiq, Abdullah Hashem, el Levantado de la familia de Muhammad. Es el Mahdi prometido a la nación del profeta Muhammad; el mensajero de Jesús para los cristianos y de Elías para los judíos.
«Os invito al Séptimo y último Pacto entre Dios y la humanidad. Aceptar este pacto es lo único que os salvará del castigo que está a punto de descender sobre la Humanidad. La COVID fue solo el comienzo de ese castigo, y un precursor. Se desenterrarán y se desatarán sobre vosotros más plagas y enfermedades. Virus que estuvieron congelados y latentes durante miles de años volverán a cobrar vida. Extrañas dolencias nunca vistas caerán a la Tierra con cometas y meteoros. Enfermedades peores que la Peste Negra barrerán el globo».Sermón «La invitación del Mahdi a formar parte del pueblo elegido de Dios», Aba Al-Sadiq, 2024