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Los cinco árboles del Paraíso

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¿Y si los dichos ocultos de Jesús apuntaran a cinco figuras misteriosas, y conocerlas revelara el secreto de la vida eterna?

Por Ardijan Demirovic

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los cinco árboles del Paraíso
«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta; y todo el que da fruto, lo poda para que dé aún más fruto.»La Santa Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 15, versículos 1-2

Estas fueron las palabras pronunciadas por Jesucristo, el hijo de María. A lo largo de los Evangelios llamaba a la gente a Dios, el Padre, pero al mismo tiempo la llamaba a sí mismo, no por deseo de fama, fortuna o prestigio, sino porque era lo más conveniente para el pueblo. Entonces llamó a la multitud junto con sus discípulos y dijo:

«Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si pierde su alma? ¿O qué podrá dar alguien a cambio de su alma? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.»Biblia, Evangelio de Marcos, capítulo 8, versículos 34-38

Sin embargo, encontramos a Jesús hablando a veces en parábolas, símbolos y metáforas.

«Yo soy el pan de vida.»Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 6, versículo 35
«Yo soy el pan que bajó del cielo.»Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 6, versículo 41
«Yo soy la luz del mundo.»Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 12
«Yo soy la puerta.»Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 10, versículo 9
«Yo soy el buen pastor.»Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 10, versículo 11

Y, como leímos antes, se describe a sí mismo como «la vid verdadera». Es evidente que el conocimiento al que Jesús llamaba a la gente le resultaba ajeno e inquietante a su pueblo; sin embargo, sus dichos y enseñanzas fueron conservados por quienes deseaban verlos destruidos: dichos secretos que han resistido la prueba del tiempo.

«Estos son los dichos secretos que pronunció Jesús el Viviente y que registró Dídimo Judas Tomás. Y dijo: “Quien descubra la interpretación de estos dichos no probará la muerte.” Jesús dijo: “Quienes buscan no deben dejar de buscar hasta que encuentren. Cuando encuentren, se turbarán. Cuando se turben, se maravillarán y reinarán sobre todo.”»Evangelio de Tomás, dichos 0-2

La Iglesia procuró destruir el Evangelio de Tomás junto con muchos otros manuscritos y escritos atribuidos a Jesucristo. En los desiertos del Alto Egipto, en una localidad llamada Nag Hammadi, en diciembre de 1945, este antiguo Evangelio, junto con muchos otros manuscritos antiguos, volvería a ver la luz del día y desafiaría los relatos dominantes del cristianismo. Jesús dijo:

«Conoce lo que tienes delante de tu rostro, y lo que está oculto para ti se te revelará. Porque no hay nada oculto que no vaya a ser manifestado. [Y no hay nada enterrado que no vaya a ser levantado.]»Evangelio de Tomás, dicho 5

Jesús mencionó que, si hallamos las interpretaciones de estos dichos, no probaremos la muerte. Y la única otra vez en que vemos a Jesús mencionarlo, nos dice exactamente dónde buscar y qué conduce a la humanidad a la salvación. Los discípulos dijeron a Jesús:

«Dinos, ¿cómo vendrá nuestro fin?» Jesús dijo: «¿Habéis encontrado, pues, el principio, para buscar el fin? Pues el fin estará donde esté el principio. Dichoso el que se mantiene en el principio: ese conocerá el fin y no probará la muerte.» Jesús dijo: «Dichoso el que existió antes de llegar a existir. Si os hacéis mis discípulos y prestáis atención a mis dichos, estas piedras os servirán. Pues hay cinco árboles en el Paraíso para vosotros; no cambian ni en verano ni en invierno, y sus hojas no caen. Quien los conozca no probará la muerte.»Evangelio de Tomás, dichos 18-19

Según Jesús, no nos salva su muerte en la cruz, ni la gracia por creer solamente en él, sino que hay cinco árboles que necesitamos conocer. En las Escrituras cristianas no hay modo de identificar esos árboles, y no existe acuerdo unánime sobre la interpretación de los cinco árboles. Hasta hoy, los cristianos y los gnósticos han quedado perplejos ante estas palabras. Sin embargo, sí encontramos una pista importante dentro del islam. Existe un libro llamado Umm Al-Kitab, un antiguo manuscrito que presenta una conversación muy secreta y esotérica entre el sucesor y nieto del profeta Muhammad, el Quinto Imam, Mohammed Al-Baqir, y su compañero Jabir Al-Jofi. El Imam Al-Baqir revela esos cinco árboles, con cinco seres sobre ellos en el cielo más alto, el mundo original y puro:

«En las ramas de los árboles estaba posado el fénix real, y a su sombra había jóvenes y muchachos. El halcón blanco, Duldul, Boraq y el león adornaban esta esfera blanca.»Gnosticism in Islam, Heinz Halm, p. 112

Vemos ahora que existe un vínculo, que se despliega ante nosotros, entre los dichos secretos del Imam Al-Baqir, sucesor del profeta Muhammad, y los de Jesucristo. Tenemos estas cinco criaturas sobre estos árboles. Y no termina ahí: como vimos antes, Jesús se refirió a sí mismo como una vid, la vid verdadera; así como utiliza una planta para simbolizarse a sí mismo, ¿no será posible que los árboles y las criaturas de los que hablaron el Imam Al-Baqir y Jesús sean símbolos o reflejos de personas? En el islam tenemos muchas narraciones que apuntan a ese hecho. Jesús preguntó claramente a sus discípulos: «¿Habéis encontrado el principio?» Por lo tanto, volvamos al principio, vayamos adonde todas las religiones abrahámicas coinciden: la historia de Adán y Eva. En el Jardín vemos que Dios prohíbe a Adán y Eva comer de un árbol determinado; la opinión común sostiene que este árbol es un árbol literal. Sin embargo, sabiendo lo que ahora sabemos, cabe decir que tal suposición necesita ser verificada. El Imam Al-Hassan Al-Askari, el Undécimo Imam, dijo acerca del versículo del Corán:

«“Y no os acerquéis a este árbol.” Es el árbol del conocimiento de Mohammed y de la Familia de Mohammed.»Exégesis del Imam Al-Askari, atribuida al Imam Al-Askari, p. 221

El Imam Al-Ridha, el Octavo Imam, confirma también que este árbol no es lo que la gente piensa. Dijo:

«No es como los árboles del mundo.»Bihar Al-Anwar, Al-Allamah Al-Majlisi, vol. 11, p. 165

En una de las oraciones transmitidas de la Ahlul-Bayt leemos:

«Somos el árbol de la profecía y el lugar del mensaje, y somos el lugar al que regresan los ángeles...»Nahjul-Balagha, Sermones del Imam Ali, vol. 1, p. 215

Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq reveló en su libro «La Meta del Sabio» la interpretación de la palabra «árbol»:

Vemos también que, en referencia al árbol en el Corán, Dios dice: «¿No has considerado cómo Allah presenta un ejemplo, [haciendo] de una buena palabra como un buen árbol, cuya raíz está firmemente fijada y cuyas ramas [se elevan] en el cielo?»Corán, capítulo 14 (Ibrahim), versículo 24
«Es evidente que la palabra “árbol” es una metáfora de las palabras, y las palabras completas de Dios son Mohammed y la Familia de Mohammed. Además, la Santa Casa del Profeta interpretó que el buen árbol es Mohammed y la Familia de Mohammed, y también interpretó que el árbol maldito del Corán no es como los árboles de la Tierra, sino que es la dinastía omeya. Por lo tanto, podemos concluir de todo esto que el árbol al que se acercó Adán y del que se le prohibió comer no era en absoluto un árbol literal, sino que apuntaba a una persona.»La Meta del Sabio, Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq, puerta 1, p. 3

Entonces, ¿quién era esta persona que le costó a Adán y Eva su morada en el Paraíso? ¿Pudo ser alguien de la Familia de Mohammed? Se narra que Ibn Abdus transmitió de Ibn Qutaiba, quien transmitió de Hamdan ibn Sulaiman, quien transmitió de Al-Harwi, que dijo:

Dije a Al-Ridha: «Oh hijo del Mensajero de Dios, háblame del árbol del que comieron Adán y Eva, ¿qué era? La gente ha discrepado al respecto; algunos han dicho que era trigo, otros han dicho que era una vid, y otros afirman que era el árbol de la envidia.» Y él respondió: «Todo eso es cierto.» Y yo dije: «¿Qué significa que todas las plantas y árboles que mencioné se parezcan, siendo distintos?» Y él dijo: «Oh Aba Al-Salt, los árboles del jardín daban diferentes clases de frutos; era un árbol de trigo y tenía uvas, y no era como los árboles de la Tierra. En verdad, cuando Dios honró a Adán ordenando a los ángeles que se postraran ante él y haciéndole entrar en el jardín, Adán se dijo a sí mismo: “¿Acaso creó Dios alguna vez un ser humano mejor que yo?” Y Dios supo lo que le vino al corazón, y lo llamó y le dijo: “Oh Adán, levanta la cabeza y mira la pata de Mi trono.” Y Adán miró hacia arriba y encontró escrito en la pata del trono de Dios: “No hay más dios que Dios, y Mohammed es el Mensajero de Dios, Ali ibn Abi Talib es el Príncipe de los Creyentes y su esposa Fátima es la Señora de todas las Mujeres de los Mundos, y Al-Hassan y Al-Hussein son los Señores de los Jóvenes del Paraíso.” Y Adán dijo: “Oh Señor, ¿quiénes son esos?” Dios respondió diciendo: “Son descendientes tuyos que han de venir, y son mejores que tú y mejores que toda Mi creación; y de no ser por ellos, no te habría creado ni habría creado el cielo ni el infierno, ni habría creado el firmamento ni la tierra. No los mires jamás con ojo de envidia, o te apartaré de Mi lado.” Pero Adán sintió envidia de ellos y anheló su rango y su posición, y así el demonio se enfrentó a él y lo sedujo hasta que comió del árbol prohibido. Y el demonio sedujo a Eva porque envidiaba a Fátima Al-Zahra, de modo que comió del árbol como lo hizo Adán, y así Dios los expulsó de Su Jardín y los hizo salir a la tierra.»Bihar Al-Anwar, Al-Allamah Al-Majlisi, vol. 11, pp. 164-165

Vemos en esta narración que la razón por la que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso no fue que comieran una pieza de fruta, sino que sintieron envidia de Fátima Al-Zahra, que era el árbol. Ahora bien, muchos podrían pensar que Mohammed, Ali, Fátima, Al-Hassan y Al-Hussein no existieron hasta el siglo VII. Entonces, ¿cómo es posible que hubieran sido creados? Sin embargo, tal concepto no es ajeno a los Evangelios:

«De cierto, de cierto os digo —respondió Jesús—: antes de que Abraham naciera, yo soy.»Biblia, Evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 58

Así pues, si la gente cree que es posible que Jesús existiera antes de Abraham y encarnara en el mundo mucho más tarde, ¿no es posible también que esos cinco árboles del Paraíso encarnaran en este mundo en carne, como lo hizo Jesús? Mohammed ibn Sinan transmitió de Ibn Abbas, que dijo:

Estábamos con el Profeta de Dios y se acercó Ali ibn Abi Talib. El Profeta le dijo: «Saludos a aquel a quien Dios creó cuarenta mil años antes de la creación de su padre.» Y dijimos: «Oh Profeta de Dios, ¿existió el hijo antes que el padre?» Y él dijo: «Sí. En verdad, Dios me creó a mí y a Ali de una sola luz, antes de la creación de Adán, por este espacio de tiempo; después Dios dividió esa luz en dos mitades, luego creó todas las cosas de mi luz y de la luz de Ali, y luego nos hizo permanecer a la derecha de Su trono; y lo glorificamos, y entonces los ángeles lo glorificaron; y lo alabamos, y entonces ellos lo alabaron; y lo adoramos, y entonces ellos lo adoraron; y así, todos los que lo alabaron y adoraron aprendieron a hacerlo de Ali.»Bihar Al-Anwar, Al-Allamah Al-Majlisi, vol. 25, p. 24

La Ahlul-Bayt incluye también a Fátima en la ecuación y revela que no solo Mohammed y Ali existían antes de la creación, sino que Fátima preexistía a ambos. En un hadiz Dios dice a Mohammed:

«Oh Ahmed (Mohammed), de no ser por ti, no habría creado las esferas celestes; de no ser por Ali, no te habría creado a ti; y de no ser por Fátima, no os habría creado a ambos.»Al-Asrar Al-Fatimiyyah, jeque Muhammad Fadil Al-Masudi, p. 231

Ahora bien, dicho todo esto, volvamos a esos seres que el Imam Al-Baqir reveló sobre los árboles del Paraíso: el halcón, Duldul, Boraq, el fénix y el león. ¿Quiénes son estos cinco que, si los conocemos, tendremos vida eterna? Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq reveló los nombres de esos cinco árboles del Paraíso en los episodios de la Sala de los Misterios titulados: «Los 7 cielos no son lo que usted piensa».

Reveló que el león es un reflejo de la luz de Fátima Al-Zahra, el Boraq es un reflejo de la luz de Mohammed, el halcón blanco es un reflejo de la luz de Al-Hassan, el poderoso fénix es un reflejo de la luz de Al-Hussein y la mula Duldul es un reflejo de la luz de Ali.

Las interpretaciones de las palabras de Jesús han llegado por fin por medio del Mahdi: estos cinco árboles eran Mohammed y su Familia, los cinco árboles cuyo conocimiento concede la vida. Conocerlos no es simplemente conocer sus nombres, sino reconocer su derecho, su preexistencia y su autoridad como vasos de Dios.

Adán no cayó por haber comido una fruta, sino por no haber mantenido el debido reconocimiento de quienes eran superiores a él. La humanidad repite ese error cada vez que niega y rechaza a esos árboles del Paraíso. Durante más de 1400 años, el mundo musulmán no ha hecho otra cosa que violar la santidad de esos árboles y talarlos. Hoy solo hay uno que llama a esos árboles y al camino de su conocimiento: Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq, el salvador prometido y Mahdi, tal como lo mencionan los árboles del Paraíso.