El Mahdi abole el islam mayoritario, no lo valida
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A medida que crece la injusticia global, las enseñanzas islámicas predicen un Mahdi que corrige la corrupción, pone fin a la falsa autoridad religiosa y restablece el verdadero islam.
Por Ailia Muhammad

Estamos en 2025 y el mundo que nos rodea cambia con rapidez. Desde los avances tecnológicos, el uso generalizado de la inteligencia artificial y las nuevas innovaciones hasta el derramamiento de sangre desenfrenado, las guerras, las enfermedades y el desprecio general por la vida humana. La sociedad evoluciona constantemente, y cualquiera que haya leído predicciones y profecías escatológicas islámicas estará sin duda de acuerdo en que los textos religiosos nos advirtieron y anunciaron este tiempo apático e insensible. Una era en la que los males sociales se encuentran dondequiera que miremos, en Oriente y en Occidente.
Sin embargo, parte de esas profecías islámicas habla de la solución: un sol que sale, envolviendo la oscuridad con su luz brillante y, en esencia, salvando a la propia humanidad de la autodestrucción total. Un salvador, un Mahdi, que difunde la paz y la justicia.
Relatado por el imán Ali ibn Abi Talib: El profeta Muhammad dijo: «Si solo quedara un día de este tiempo (mundo), Allah suscitaría a un hombre de mi familia que llenaría esta tierra de justicia como ha sido llenada de opresión».Sunan Abu-Dawud, libro 31, hadiz 4270
Pero ¿cómo lo hace?
En otras palabras… ¿cómo salva el Mahdi al mundo?
He aquí una interpretación interesante, y la comprensión popular de los musulmanes:
Según los musulmanes de hoy, el Mahdi aparece en esta era oscura para salvar al mundo estableciendo el propio islam mayoritario. Los musulmanes suníes tienen su propia versión de este islam. Los musulmanes chiíes creen que él se presentará de otra manera.
¿Pero es eso lo que ocurre realmente?
Antes de entrar en ello, analicemos lo que está sucediendo en el mundo y por qué.
Han aparecido formas de corrupción en la sociedad. Vamos a tratar algunas de ellas aquí y a rastrear su causa.
Ejemplo 1: la prostitución religiosa en Irán
Irán tiene que ocupar el primer lugar en la lista de ejemplos de países que engendran males sociales. La prostitución es algo terrible; someter a las mujeres a este estilo de vida inhumano no es otra cosa que barbarie. Pero ¿qué ocurre cuando se educa a las mujeres para creer que esto está sancionado religiosa y divinamente?
Los eruditos chiíes duodecimanos de Irán obligan, cuando no animan, a las mujeres a someterse a mu’tas o «matrimonios temporales», que pueden durar desde una hora hasta una noche, según lo que el hombre esté dispuesto a pagar por la muchacha. Estos matrimonios son solicitados por hombres cualesquiera, a menudo turistas musulmanes chiíes que visitan Irán para realizar visitas sagradas al santuario y mausoleo del octavo imán, Ali Redha. Con verdaderos eruditos con turbante que organizan estos matrimonios temporales, estas mujeres y niñas menores de edad son prostituidas para poder poner pan en la mesa.
Según un artículo de BBC News:
«Los datos no oficiales sugieren también que las trabajadoras sexuales de Irán son cada vez más jóvenes. Las estadísticas de diversas ONG indican que en 2016 niñas de apenas 12 años estaban implicadas en la prostitución. La Sociedad Aftab, una ONG dedicada al tratamiento de mujeres drogodependientes en Irán, dijo en 2019 que podría haber casi 10 000 trabajadoras sexuales en la capital, aproximadamente el 35 % de ellas casadas».
Este impío mal social en la tierra santa de Irán es una mancha contra la nación musulmana, una marca en la historia que nunca se borrará, así como los gritos de estas mujeres y niños oprimidos no dejarán de ser recordados.
Ejemplo 2: la destrucción de hospitales en nombre de Dios
El reinado de Bashar Al-Assad sobre Siria es un capítulo oscuro y sórdido de la historia de la humanidad. Claramente no era ajeno a la comisión de crímenes contra la humanidad. Si a eso se suma el apoyo político prestado por el supuesto gobierno islámico de Irán, el resultado es una receta impía para el desastre.
The New York Times informó de la decisión de Asad de destruir hospitales en Siria, un acto dirigido a quebrar la voluntad de su propio pueblo e incluso, según algunas informaciones, a ocultar pruebas de sus crímenes de guerra.
Los hospitales, lugares donde los vulnerables, los ancianos y los lactantes encontraban refugio y asistencia médica, fueron blanco de ataques y quedaron arrasados. Todo ello mientras el «ayatolá» Jamenei observaba, de la mano de Bashar Al-Assad.
La pregunta es retórica: ¿es esto humano?
Aquí hay una pregunta retórica más concreta: si Irán dirige el gobierno de Dios, como afirma, ¿por qué el gobierno de «Dios» está de acuerdo con bombardear hospitales en Siria en favor de Bashar Al-Assad? ¿Es realmente ese Su plan divino?
Algo está muy corrupto en este relato.
Ejemplo 3: ninguna medicina para los inocentes, dice la «Casa de Dios»
¿Por qué sufre Yemen la falta de ayuda humanitaria y asistencia médica?
Múltiples investigaciones independientes —de las Naciones Unidas, Reuters, Amnistía Internacional y Human Rights Watch— indican que la coalición liderada por Arabia Saudí ha bloqueado o retrasado en repetidas ocasiones la entrada de ayuda médica en Yemen, agravando una crisis humanitaria que ya era grave.
Traducción: Arabia Saudí, la tierra gobernada por una familia que se autodenomina los «Custodios de la Casa de Dios», se está asegurando de que Yemen sufra lentamente. Y lo niegan.
Las organizaciones humanitarias informan de que barcos que transportaban suministros esenciales, como antibióticos, equipo quirúrgico y medicación contra el cólera, han sido detenidos durante semanas en el puerto de Hodeida, incluso con la autorización de la ONU.
Una investigación de Reuters descubrió que un cargamento destinado a 300 000 personas fue retenido durante tres meses, lo que hizo que caducaran medicinas por valor de 20 000 dólares (Reuters, 2017). Los ataques aéreos de la coalición destruyeron en 2015 las principales grúas del puerto de Hodeida, lo que ralentizó considerablemente la descarga de ayuda (Grupo de Expertos de la ONU, 2016). Cuando el Programa Mundial de Alimentos de la ONU envió grúas de reemplazo, las autoridades de la coalición impidieron su entrada (PMA, 2017).
Según la ONU, 14,8 millones de personas en Yemen carecen de acceso a la atención sanitaria básica. Más de la mitad de los hospitales de Yemen están cerrados o apenas funcionan. El personal médico afirma que los pacientes mueren de enfermedades tratables porque la ayuda no puede llegar a los hospitales.
Ejemplo 4: la impía desigualdad de género
Las repúblicas supuestamente islámicas no son ajenas a las enfermedades sociales que se propagan a causa de una idea corrupta: la desigualdad de género.
Cuando eruditos falibles malinterpretan las Escrituras de forma precipitada e imprudente, y se alimenta a las masas con la falsa idea de que un género es inferior, reina el caos. Esta visión corrupta prevalece en países como Pakistán.
La desigualdad de género se considera una norma social, y se basa en ideas religiosas. A las mujeres no se les da prioridad en el sector educativo. Un tóxico orgullo tribal domina las aldeas y hace posible que se cometan crímenes de honor. Incluso se degrada a las mujeres por haber sido violadas y se las castiga por haber sido agredidas. La protección es mínima. Las niñas crecen en entornos hostiles y humillantes. El analfabetismo femenino es un problema grave.
Algunas estadísticas sorprendentes:
Según White Ribbon, entre el 60 % y el 70 % de las mujeres pakistaníes sufren alguna forma de violencia o abuso. De 2021 a 2024 se denunciaron en todo el país 173 367 casos de violencia contra las mujeres, entre ellos asesinatos, crímenes de honor, violaciones y secuestros.
En 2024, según HUM News, se denunciaron 4558 casos de violencia de género (de enero a noviembre), entre ellos 1273 asesinatos, 533 violaciones y 799 secuestros.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (NCHR) informa de que el 47 % de las mujeres pakistaníes sufren violencia doméstica.
Según la Comisión Nacional para el Desarrollo Humano, la tasa global de alfabetización es del 60,6 %, y la alfabetización femenina del 52,8 %.
¿Dónde reside el problema?
¿Qué tienen en común estos ejemplos?
El inquietante denominador común de todas estas espantosas realidades es que se utilizan ideas religiosas para justificarlas. Se utiliza la religión para imponer estos problemas sociales.
Las guerras y los crímenes de guerra, como los mencionados antes en los casos de Siria y Yemen, son cometidos por supuestas entidades religiosas. Familias y organizaciones que se consideran símbolos del islam y de los ideales islámicos, ya sea el caso de la familia saudí o el del gobierno de la Wilayat-e-Faqi en Irán, son responsables de estas decisiones satánicas.
Las enfermedades sociales de la desigualdad de género, la violencia contra las mujeres, la prostitución de los inocentes, la falta general de recursos y la desigualdad de riqueza: estos males sociales son ahora la norma en muchas partes del mundo.
Trágicamente, a pesar de las hermosas enseñanzas de Muhammad y de la Familia de Muhammad, el islam se convierte en la fuente última de estas ideas corruptas y enseñanzas perversas.
El islam de hoy está fuera de control, o quizá bajo un control excesivo. Los eruditos de la religión tienen un enorme peso en lo que la gente debe creer y practicar.
¿Era así como debía ser?
El profeta Muhammad caminó sobre la tierra hace 1400 años y, como haría un buen pastor, designó a sucesores para seguir asegurando la protección de sus ovejas.
La historia nos muestra que muy pocos aceptaron a esos sucesores elegidos como sus líderes.
Sin embargo, es evidente que tenemos un problema. Con tantas sectas e ideas diferentes, y con eruditos falibles y cualesquiera que asumen una capacidad divina para ser figuras de autoridad sin el permiso de Dios, el mundo se desmorona. La religión no debería causar estos problemas, y sin embargo lo hace. La razón es sencilla: los lobos no pueden ser los pastores de las ovejas.
Por eso tenemos esta narración en los libros:
El profeta Muhammad dijo: «Quien muera sin haber jurado lealtad al Imán de su tiempo ha muerto la muerte de la ignorancia».Al-Aql wa Al-Jahl fi Al-Kitab wa Al-Sunnah, Mohammed Al-Reyshahri, p. 275
Siempre hay un sucesor legítimo, designado por Dios, a quien debemos seguir para salvarnos de los lobos que explotan, buscan el poder y el control y no derraman lágrimas por el derramamiento innecesario de sangre inocente.
Está claro: la realidad del islam hoy es que se divide, a grandes rasgos, en dos clases.
Una clase de islam permite seguir a hombres falibles cualesquiera que dicen tener capacidad erudita y que, por lo tanto, deben ser obedecidos y honrados, considerados divinamente inspirados y a quienes se permite alinearse con poderes políticos que crean caos.
La otra clase de islam es aquella en la que el creyente o musulmán no se somete a nadie más que al hombre designado en el Testamento del anterior hombre designado por Dios, es decir, el profeta Muhammad. Pero esto conduce a algo interesante: ese hombre, el Mahdi del Testamento, está también profetizado como opuesto a la versión corrupta del islam, un islam que el Profeta describe así:
«Llegará un tiempo para la gente en que no quedará nada del islam salvo su nombre, ni nada del Corán salvo sus palabras. Sus mezquitas estarán suntuosamente amuebladas, pero desprovistas de guía. Sus eruditos serán los peores hombres bajo los cielos; de ellos saldrá la discordia (fitna) y a ellos volverá».Mishkat al-Masabih 1/91, hadiz 276
Una realidad controvertida
Y aquí llega la verdad controvertida, pero vívidamente clara: el Mahdi no validará a los eruditos islámicos ni sus religiones hechas por el hombre. No está destinado a hacerlo. De hecho, está destinado a abolir estos sistemas corruptos.
«El Qaim/Alzado se alzará con un nuevo asunto, un nuevo libro y una nueva jurisprudencia/norma que será dura para los árabes».Kitab Al-Ghayba (Libro de la Ocultación), Al-Numani, vol. 1, p. 236
Este hadiz es especialmente duro para cualquier musulmán que no quiera cambios:
El imán Al-Baqir dijo: «Si el Levantado/Qaim se alza, destruirá todo lo que hubo antes de él, tal como hizo el Profeta de Allah, y establecerá un nuevo islam».Kitab Al-Ghayba (Libro de la Ocultación), Al-Numani, vol. 1, p. 236
Fuera lo viejo, dentro lo nuevo. Al menos, eso es lo que deja claro este hadiz:
Aba Abdillah dijo: «Si el Qaim se alza, demolerá la Masjid Al-Haram (el complejo de la mezquita de La Meca que rodea y abarca la Kaaba), hasta devolverla a su origen y trasladar el Maqam al lugar donde realmente estaba; y cortará las manos de los Bani-Sheyba y las colgará en la puerta de la Kaaba y escribirá en ella: Estos son los ladrones de la Kaaba».Bihar Al-Anwar, Al-Allamah Al-Majlisi, vol. 52, p. 338
Este hadiz, entre muchísimos otros, deja sumamente claro que el islam hecho por el hombre de la gente de hoy no es la religión que Dios desea.
Pongámoslo así: si el islam de hoy, en cualquiera de sus muchas formas, funcionara bien, ¿por qué tendría el mundo este aspecto?
Si no fuera corrupto, ¿por qué se cometería tanto mal e injusticia social en su nombre?
Y si estas narraciones existen en los libros, ¿por qué los musulmanes de hoy ignoran el hecho de que, claramente, el Mahdi debe cambiar el rumbo del islam actual para establecer la forma nueva y verdadera?
Tiene que haber un camino nuevo. Tiene que haber una forma establecida de religión sancionada por las Escrituras, profetizada para el tiempo en que la religión esté corrupta y necesite una renovación. No es el momento de llorar la muerte de las viejas ideas: es el momento de celebrar el alivio de que se extirpe un sistema canceroso. ¿Y cómo elimina el Mahdi la corrupción?
Estableciendo lo que es justo y bueno, y difundiendo en paz el conocimiento de esta religión buena y verdadera de Dios, que está bajo un hombre designado por Dios. Y eso es exactamente lo que está haciendo Aba Al-Sadiq. Está haciendo campaña pacíficamente por la humanidad, por mejorar el mundo, por unirnos para salvar vidas, todo ello bajo el estandarte de Dios y en Su nombre.
Cuanto más difundamos esta luz, más se sumará el mundo. Eso es lo que creemos y lo que vemos suceder a diario. Y este es el credo en el que nos mantenemos. Somos un pueblo de Dios y solo tomamos del hombre enviado por Dios.
El mundo merece algo mejor que las religiones hechas por el hombre.
La gente merece la religión de Dios, y la gente merece a Dios.