Artículo 28 — Costumbres y Modales
Costumbres y Modales: por qué la verdadera espiritualidad comienza por nuestro comportamiento
La Meta del Sabio — Puerta Número Veintiocho
Texto leído en español
¿De qué sirve poseer conocimientos religiosos si nuestro comportamiento sigue dominado por la ira, el orgullo y la falta de respeto?
La vigesimoctava Puerta de La Meta del Sabio aborda un tema esencial: la educación moral.
Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq (De él es la paz) refiere en ella varias enseñanzas de Ahmed Al-Hassan sobre la paciencia, la disciplina y las cualidades necesarias para el servicio de Dios.
El conocimiento debe transformar el comportamiento
El capítulo recuerda que la guía espiritual no se limita a la adquisición de conocimientos.
Debe producir una transformación real.
La manera de hablar, de reaccionar ante las críticas y de tratar a los demás revela la profundidad de esa transformación.
La prueba de la falta de respeto
El autor relata un episodio en el que sufre un comportamiento irrespetuoso por parte de un creyente.
Ahmed Al-Hassan se sirve de esa situación para enseñarle la paciencia y el dominio de sí.
En lugar de responder únicamente a la ofensa, la enseñanza busca desarrollar las cualidades necesarias para una responsabilidad espiritual mayor.
Las cualidades asociadas a José
El capítulo refiere una explicación en la que José representa en particular la paciencia, la compasión, la misericordia, el perdón, la nobleza y la lucha contra el ego.
Estas cualidades no se presentan como meras ideas abstractas.
Deben cultivarse en las relaciones cotidianas.
La disciplina como preparación
Según el libro, la disciplina espiritual tiene por objeto preparar al ser humano para asumir responsabilidades.
Implica a veces soportar situaciones difíciles sin dejarse gobernar por la impulsividad.
Conviene, sin embargo, distinguir una disciplina libremente aceptada de los comportamientos abusivos: la búsqueda espiritual no justifica ni la humillación ni la violencia.
Conclusión — ¿Se reconoce la fe en los actos?
La vigesimoctava Puerta recuerda que la calidad de nuestro comportamiento constituye una dimensión esencial de la vida espiritual.
¿Somos capaces de conservar nuestra paciencia y nuestra compasión cuando las circunstancias se vuelven difíciles?