Artículo 21 — El Origen del Mal
El Origen del Mal: ¿por qué permite Dios el sufrimiento y la injusticia?
La Meta del Sabio — Puerta Número Veintiuno
Texto leído en español
Si Dios es bueno, ¿por qué contiene el mundo tanta violencia, sufrimiento e injusticia?
Esta pregunta atraviesa la historia de la filosofía y de las religiones.
En la vigesimoprimera Puerta de La Meta del Sabio, Abdullah Hashem Aba Al-Sadiq (De él es la paz) explora el problema del mal a partir de las enseñanzas de Ahmed Al-Hassan.
Un Dios justo en un mundo injusto
El capítulo presenta a Dios como la fuente de la justicia, de la libertad y del bien.
Pero el mundo material parece estar a menudo dominado por realidades opuestas: opresión, violencia, pobreza y conflictos.
¿Cómo explicar esta contradicción?
La obra propone una distinción entre la voluntad divina y la organización imperfecta del mundo material.
Vincula esta reflexión con las enseñanzas anteriores sobre Iblis y la creación física.
La ignorancia como origen del mal
El capítulo sitúa la ignorancia en el centro de su reflexión.
Desde esta perspectiva, el mal no nace solo de una intención abiertamente hostil.
Puede resultar también de una mala comprensión de la verdad, de la autoridad, de la justicia y de las consecuencias de nuestros actos.
La ignorancia se vuelve particularmente peligrosa cuando se combina con el orgullo.
Una persona convencida de tener razón puede cometer injusticias considerándose virtuosa.
La libertad y la responsabilidad
La obra invita a reflexionar sobre el papel de la libertad humana.
Los hombres pueden elegir actuar con justicia u oprimir a los demás.
Pueden buscar el conocimiento o permanecer apegados a sus prejuicios.
La responsabilidad humana ocupa, pues, un lugar central en la explicación del mal.
Esta reflexión evita considerar todo sufrimiento como la consecuencia directa de una falta personal.
El conocimiento como camino hacia la justicia
Si la ignorancia alimenta el mal, la búsqueda de conocimiento se convierte en una responsabilidad espiritual.
No se trata únicamente de acumular información.
Es preciso también aprender a reconocer los propios errores, a dominar el propio ego y a comprender las necesidades de los demás.
Conclusión — ¿Comienza el mal en la ignorancia?
La vigesimoprimera Puerta presenta el mal como una cuestión ligada a la creación material, a la libertad y a la ignorancia.
¿Y si uno de los primeros pasos hacia un mundo más justo consistiera en reconocer los límites de nuestro propio conocimiento?