El Consejo de Seguridad Nacional de Malasia emite una declaración contra los estandartes
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Las autoridades religiosas de Malaca advierten de que se están difundiendo «enseñanzas desviadas» en el estado
Por Caroline Hoeren

La Religión Ahmadi de la Paz y la Luz (AROPL) está profundamente alarmada por la escalada de persecución y la supresión sistemática de sus seguidores en Malasia. Las recientes medidas del Gobierno malasio, entre ellas la emisión de un decreto religioso por parte del 124.º Consejo Nacional de Asuntos Religiosos Islámicos (MKI), han intensificado la persecución de nuestra fe, que desde hace tiempo afronta la hostilidad en Malasia.
El 16 de enero de 2025 se exhibieron estandartes en favor de la AROPL en el paso elevado de la autopista AMJ en Peringgit Jaya, Malaca, lo que provocó una respuesta hostil de las autoridades malasias. Estos estandartes, que declaraban pacíficamente «Abdullah Hashem es Al-Mahdi, Religión Ahmadi de la Paz y la Luz», han sido calificados de provocación y de amenaza para la armonía pública. Funcionarios del Departamento Religioso Islámico de Malaca (JAIM) y el miembro del Consejo Ejecutivo del Estado Datuk Rahmad Mariman condenaron el acto e iniciaron investigaciones para castigar a los implicados. Esta respuesta demuestra una intolerancia estremecedora hacia la expresión pacífica de las creencias religiosas.
El sitio web del Consejo de Seguridad Nacional afirma:
El Departamento Religioso Islámico de Malaca (JAIM) persigue ahora a las personas o partes responsables de colgar un estandarte que promovía enseñanzas desviadas en el puente peatonal de Lebuh Alor Gajah-Malacca Tengah-Jasin (AMJ), en Peringgit.
Varios medios de comunicación malasios se han hecho eco de la noticia y han expresado su apoyo a la ofensiva del Gobierno contra la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz.
El Gobierno malasio tiene una larga historia de hostigamiento a la AROPL. Además de declarar desviadas y heréticas nuestras enseñanzas, las autoridades han perseguido activamente a miembros de nuestra comunidad. Los informes de detenciones, acoso y difamación pública se han vuelto alarmantemente habituales. Recientemente, los miembros de la AROPL han sufrido represalias no solo por promover su fe, sino también por su defensa de grupos marginados, entre ellos las personas LGBTQ. Un incidente particularmente chocante fue la detención de un bombero jubilado de 60 años por hablar con su propio hijo sobre las enseñanzas de la AROPL.
El decreto del MKI, emitido tras la revisión del Comité de Muzakarah en junio de 2024, prohíbe explícitamente la práctica, la difusión y la promoción de las creencias de la AROPL. Penaliza la distribución de cualquier material relacionado con nuestra fe y exhorta a los adeptos a arrepentirse. Las objeciones concretas del decreto apuntan a las interpretaciones teológicas de la AROPL, como la creencia en el duodécimo imán Muhammad ibn al-Hassan al-Askari como el Mahdi, las opiniones sobre la falibilidad de los profetas y las reinterpretaciones de prácticas religiosas fundamentales. Al tachar estas creencias de desviadas, el Gobierno malasio no solo ha desechado nuestra fe, sino que ha procurado activamente borrarla.
Este decreto representa una grave violación de las normas internacionales de derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de religión y de creencias consagrado en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La prohibición de las creencias y prácticas de la AROPL, unida al llamamiento al arrepentimiento, constituye un ataque directo contra las minorías religiosas.
Etiquetar a la AROPL como secta desviada fomenta la hostilidad pública, como demuestra que el Gobierno calificara de acto de provocación la exhibición pacífica de los estandartes. La retirada del estandarte y las investigaciones posteriores han creado un clima de miedo para los seguidores de la AROPL, a quienes ahora se considera delincuentes por el mero hecho de expresar sus creencias.
La Religión Ahmadi de la Paz y la Luz exhorta al Gobierno malasio a revocar este decreto injusto y a poner fin a la persecución de nuestra comunidad. Instamos a Malasia a cumplir sus obligaciones conforme al derecho internacional, a proteger los derechos de las minorías religiosas y a fomentar un entorno en el que todas las personas puedan practicar libremente su fe.
Hacemos también un llamamiento a la comunidad internacional para que se sitúe junto a la AROPL en la condena de estas acciones y exija responsabilidades a Malasia por su trato a las minorías religiosas. La marginación de nuestra comunidad es una amenaza no solo para nosotros, sino para los principios de justicia, igualdad y libertad que deben sustentar toda sociedad democrática.