El caso de Siti Fatimah: detenida e intimidada por su fe
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Siti Fatimah binti Sulaiman, una mujer malasia de 52 años y creyente de la AROPL, fue blanco hoy de las autoridades religiosas estatales.
Por Caroline Hoeren

La Religión Ahmadi de la Paz y la Luz está profundamente preocupada por la detención y la intimidación de Siti Fatimah binti Sulaiman, una mujer malasia de 52 años de Terengganu, que fue blanco hoy de las autoridades religiosas estatales por sus creencias religiosas. Su detención y el interrogatorio posterior violan derechos humanos fundamentales, entre ellos la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, consagrados en el derecho internacional de los derechos humanos.
El 23 de febrero de 2025, Siti Fatimah se puso en contacto con el Obispo de Malasia de la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz para informar de que había sido detenida e interrogada por funcionarios religiosos del estado. Esta actuación se inició después de que su propia hija, Norainu binti Majlan, la denunciara por supuestamente haberse descarriado e intentar compartir su fe con su familia. Durante su detención, fue presionada para que abandonara sus creencias y regresara al islam suní tradicional, una clara violación de su derecho a la libertad de religión. El agente que llevaba su caso reconoció su profundo conocimiento de su fe, pero manifestó su preocupación por que pudiera seguir difundiéndola. Como resultado, se ordenó a sus hijos que vigilaran sus actividades, lo que restringe aún más su autonomía y sus libertades personales.
A Siti Fatimah se le advirtió de que se tomarían nuevas medidas si continuaba compartiendo sus creencias. Además, se le entregó un documento relacionado con su detención, pero su hija se apoderó de él, lo que le impide acceder a información crucial sobre su caso.
Siti Fatimah ya no se siente segura en su propia casa, donde su marido y sus otros hijos se oponen a sus creencias. Su derecho fundamental a practicar su fe libremente ha sido gravemente socavado, y no le queda más remedio que ocultar su fe o buscar refugio en otro lugar.
El gobierno de Malasia tiene un largo historial de acoso contra la AROPL. Además de declarar desviadas y heréticas nuestras enseñanzas, las autoridades han perseguido activamente a miembros de nuestra comunidad. Los informes de detenciones, hostigamiento y difamación pública se han vuelto alarmantemente comunes. Recientemente, los miembros de la AROPL han sufrido una reacción adversa no solo por promover su fe, sino también por su defensa de grupos marginados, incluidas las personas LGBTQ. Un incidente especialmente chocante fue la detención de un bombero jubilado de 60 años por hablar con su propio hijo sobre las enseñanzas de la AROPL.