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Continúa la represión: otro creyente desaparece en Irán

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La reciente detención de Habibullah Ahmadi, ciudadano afgano arrestado en mayo de 2025 mientras repartía folletos, refleja una campaña más amplia de represión contra AROPL por parte del régimen iraní. Esto se suma a incidentes anteriores, entre ellos la desaparición en 2025 de Saeed Jarrahian y Abbas Jafari Najaf, y la violenta agresión de 2022 contra creyentes que viajaban juntos.

Por Hamidreza Saghari

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Con el corazón profundamente apesadumbrado me dirijo a ustedes para referirme al reciente arresto de nuestro hermano en la fe, Habibullah Ahmadi, ciudadano afgano y pacífico adherente de la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz, que fue detenido en Irán el viernes 2 de mayo de 2025, entre las 9:00 y las 10:00 de la mañana, hora local, muy probablemente en Teherán. El hermano Habibullah, nacido el 7 de julio de 1979, fue apresado cuando repartía con valentía folletos sobre nuestra fe.

Los testimonios de testigos presenciales, entre ellos el de una hermana que desea permanecer en el anonimato por motivos de seguridad, confirman que el hermano Habibullah fue arrestado únicamente por sus creencias religiosas y por sus esfuerzos por compartir nuestro mensaje. A fecha de esta declaración, su paradero y su situación jurídica siguen siendo desconocidos. Exigimos saber dónde se encuentra detenido y que se le garanticen los derechos básicos de representación legal, contacto con su familia y debido proceso conforme al derecho internacional de los derechos humanos.

Este arresto sigue un patrón escalofriante e inquietante de represión religiosa por parte del régimen iraní. Recordamos con gran tristeza las desapariciones forzadas que continúan de otros dos fieles creyentes: Saeed Jarrahian (nacido el 30 de noviembre de 1982) y Abbas Jafari Najaf (nacido el 11 de abril de 1973), que fueron detenidos el 10 de febrero de 2025 durante una labor pacífica de divulgación. Fueron llevados por las fuerzas de seguridad iraníes y posteriormente mantenidos incomunicados en la sección de inteligencia de la prisión de Evin. Hasta hoy no se les ha imputado formalmente ningún cargo ni se les ha concedido un juicio justo. Solo hemos recibido una breve llamada telefónica del hermano Abbas que confirmaba su detención; no se ha permitido ningún otro contacto.

Esta flagrante violación de los derechos humanos básicos forma parte de una campaña de persecución más amplia. En 2019, las autoridades iraníes lanzaron un ataque propagandístico oficial contra nuestra religión, que culminó en un documental difamatorio que presentaba nuestras creencias sagradas como «heréticas». Esta campaña sentó las bases para la persecución sistemática, los arrestos y la tortura de nuestros miembros.

Uno de los incidentes más brutales ocurrió en diciembre de 2022, cuando 13 miembros, entre ellos dos niños inocentes, fueron interceptados por agentes de inteligencia. El grupo fue atacado sin previo aviso: se disparó contra los vehículos y los creyentes fueron agredidos con violencia. Aquello no fue aplicación de la ley, fue terror patrocinado por el Estado.

Nuestros hermanos y hermanas siguen sufriendo en la prisión de Evin, donde imágenes filtradas han revelado condiciones espantosas: tortura, abusos y confesiones forzadas. Este grado de crueldad vulnera directamente tanto las protecciones constitucionales iraníes como los tratados internacionales de derechos humanos de los que Irán es signatario.

Nosotros, la Religión Ahmadi de la Paz y la Luz, denunciamos estas violaciones con cada fibra de nuestra fe y de nuestro ser. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional, a las organizaciones de derechos humanos y a la conciencia mundial para que actúen con rapidez:

  • Exijan la liberación inmediata de Habibullah Ahmadi, Saeed Jarrahian y Abbas Jafari Najaf.
  • Exijan responsabilidades al gobierno iraní por su persecución sistemática de las minorías religiosas.
  • Protejan el derecho de todas las personas, sea cual sea su origen o credo, a creer, hablar y vivir libremente.

A las autoridades iraníes: la historia no olvidará. La verdad no puede ser encarcelada. La luz, por mucho que se reprima, siempre se alzará.